Un género en sí mismo parece ser el cine de veteranos de guerra y objetores de conciencia embarcados en el horror de la guerra tecnológica. Máxima precisión indaga en la contextura moral de un operador de drones de combate que destruye posiciones enemigas en Afganistán, pero que no logra adecuarse a la vida real luego de matar a distancia.
La historia se centra en un padre de familia, antiguo piloto de la Fuerza Aérea norteamericana (Hawke), que comienza a cuestionar la moralidad de su trabajo en el ejército como piloto de drones desde los que dispara misiles a objetivos terroristas, pero que debe evaluar también el alcance de los “daños colaterales” (la muerte de civiles inocentes) cuando está en juego una vida estadounidense.
LOS PROTAGONISTAS
Hay que tener en cuenta por lo menos un par de nombres en este proyecto. Uno de ellos es el protagonista Hawke, que hace rato ha dejado atrás la mera producción de rutina para incursionar con frecuencia en un cine de real calidad (sin ir más lejos la trilogía Antes de… de Richard Linklater).
El otro es el director y libretista Andrew Niccol, que fue libretista de The Truman Show (1998) de Peter Weir y de La terminal (2004) de Steven Spielberg, y que ya había trabajado con Hawke en su “ópera prima” Gattaca (1997), una inquietante fábula futurista que no estaba mal. En el haber de Niccol hay que colocar también, por lo menos, el vigoroso filme de denuncia El señor de la guerra (2005), con Nicolas Cage y Jared Leto, que incursionaba con espíritu crítico en el universo del tráfico de armas. Nadie es perfecto, claro, y corresponde en todo caso perdonarle a Niccol la mediocridad de La huésped (2013), un asunto de ciencia ficción sobre invasores espaciales que se apoderaban de cuerpos humanos, procedente de una novela de la insufrible Stephenie Meyer, la autora de la saga Crepúsculo.
En Máxima precisión, Niccol y Hawke parecen estar volviendo a un tema que les importa, y a un empeño de rigor y calidad. Según casi toda referencia, aquí no se trata de la guerra como espectáculo, sino de la moralidad de las acciones de quienes la llevan a cabo en un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, y las fronteras entre combatientes y población civil se difuminan cada vez más.
Y ha tenido elogios. En la publicación Variety, por ejemplo, el crítico norteamericano Guy Lodge pudo sostener que “Andrew Niccol aborda el tema de actualidad de los ataques con drones en un tenso drama de guerra que destaca por su tacto e inteligencia”.
Lo que queda claro es que cuando la guerra transcurre en una pantalla y se basa en patrones de conducta que habilitan ataques preventivos, todos somos daños colaterales. Todos podemos ser esos puntos en la mira de 32 pulgadas de un francotirador presionado por sus propios problemas personales haciendo puntería del otro lado del mundo. Transmitir esa sensación es de lo mejor que tiene Máxima precisión.
DATOS
Máxima precisión
Estados Unidos, 2014.
Título original: Good Kill.
Escrita y dirigida por Andrew Niccol.
Fotografía: Amir Mokri.
Música: Christophe Beck.
Reparto: Ethan Hawke, January Jones, Zoë Kravitz, Jake Abel, Bruce Greenwood.
Duración: 102 minutos.
TOME NOTA
Si es suscriptor de LA PRENSA podrá disfrutar del preestreno de esta película el 28 de octubre en Cinemas Galerías. Puede llamar al 2255-6789.
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