El sol irradia en el campo como si tuviera baterías nuevas, el mánager mexicano ha llamado al zurdo Oscar Servín y le entrega la píldora. En el cajón de bateo está el campo corto de Nicaragua y primer bate, Cristian Moreno, lanzamiento tras lanzamiento, foul tras foul, el conteo se achica pero el jovencito sigue raspando la pelota. Él es el mejor de todo el torneo, el niño que quiere ser Derek Jeter, la representación de Ciudad Sandino y el infante que junto a su swing también lo impulsa las miradas de los más de dos mil fanáticos congregados en el Estadio Infantil Roberto Clemente.
“Servín se prepara, se acomoda en la loma de los infartos. Moreno hace contacto visual con el lanzador, está enfocado. El lanzamiento… ‘Batazo’ grande, grande, grande, ¡allá va la pelota! Jonrón de Cristian Moreno. Nicaragua 1, México 0”, narra el locutor de una radio capitalina.
Moreno corre con un manto de alegría cubriendo su cuerpo y una multitud en las tribunas corea: “Nicaragua, Nicaragua”. El niño estudiante de segundo año del colegio Fraternidad de Ciudad Sandino, inició a jugar desde los 6 años porque era el sueño de su padre Sessil Moreno, quien es la cabeza de la familia y día a día viaja a las 4:00 de la madrugada hasta Managua con su taxi para brindarle las condiciones básicas a su familia. Su mamá es Anabell Molina y es ama de casa, además cuida de su hermano menor.
“A pesar que soy pequeño, estoy consciente del esfuerzo que hacen mis padres para sacarnos adelante, mi primera meta es llegar a las Grandes Ligas, pero si no logro hacer carrera como pelotero, estoy preparado para ser un ingeniero, no sé todavía de qué tipo, pero sí quiero estudiar eso. No soy el mejor en mi colegio pero tampoco malo”, indicó Moreno, de 12 años.
Ya es el último episodio y después de un error, Moreno hace un doble play infartante. Él empleó tanta astucia cuando la emoción lo turbaba hasta el punto del nerviosismo, pero nunca perdió la posesión de sus facultades.
“Me sentí muy bien cuando cayó el último out. Agradezco a Dios porque Él fue quien nos guio hacia la victoria. Yo soy evangélico, voy a una iglesia llamada Rey de Reyes y mi éxito es por Dios”. Cristian Moreno, campo corto.
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