“El voto evangélico es demócrata”, dice con certeza el reverendo Saturnino Cerrato, aspirante presidencial para las próximas elecciones nacionales de 2016.
“El evangélico ama la legalidad. El evangélico ama la justicia. El evangélico tiene valores morales y cristianos y su voto está basado en los principios de justicia y libertad”, asegura el reverendo Cerrato, miembro de la opositora Coalición Nacional por la Democracia.
Cerrato, quien lideró por más de treinta años las Asambleas de Dios, la congregación evangélica con más miembros en el país, más de quinientos mil, según cifras de esa institución, asegura que cuando el ciudadano evangélico acude a las urnas “lo hace por el bien del país y pensando en la libertad, la justicia, y sobre todo, en el amor a Dios”.
“Mi decisión de ir a la política, precisamente es porque quiero una Nicaragua con justicia, una nación donde se respeten los derechos humanos, cívicos y constitucionales”, afirma Saturnino Cerrato, una persona sociable y de hablar pausado.
VOTAN POR EL FSLN
Raúl Obregón, de la encuestadora M&R Consultores, asegura que a nivel nacional el sector evangélico, tienen una población del 36 por ciento y que al momento de ir a las urnas, prefieren votar por el Frente Sandinista, el actual partido gobernante.
“El voto evangélico está distribuido en distintas opciones políticas, pero la mayor parte de la población evangélica a nivel nacional vota por el Frente Sandinista y su decisión es por los proyectos sociales”, señala Obregón.
El especialista en encuestas asegura que también existe una parte de esa población evangélica que se abstiene al voto. “Otra pequeña proporción de los evangélicos acude a las urnas, por grupos de oposición. Eso arrojan las encuestas”, indica Raúl Obregón.
VOTO PROFÉTICO
El reverendo Augusto César Marenco manifiesta que el voto de los evangélicos en las urnas es profético. “Los evangélicos siempre votamos por la justicia, por los valores morales y ante eso pesa el candidato, y le puedo asegurar que el voto evangélico es profético”, opina Marenco, quien lidera una iglesia con más de veinte mil miembros.
MORAL E INTELECTUAL
Saturnino Cerrato sostiene que tiene la capacidad moral e intelectual para administrar los destinos de Nicaragua. “La historia de Nicaragua ha sido triste, porque tanto la derecha como la izquierda generan pobres y eso ha sido por una mala administración”, sostiene el evangélico convertido ahora en político.
Por otro lado, Cerrato niega que el voto evangélico sea orteguista. “Esa percepción no es real. Para mí el voto evangélico está en el mismo plano del voto ciudadano, un treinta por ciento es orteguista y el 65 o setenta por ciento es democrático”, afirma el pastor Saturnino Cerrato, quien milita en el Partido Nueva Alianza Cristiana (Panac).
«El voto es sandinista»
B enjamín Cortés Marchena, rector de la Universidad Evangélica de Nicaragua (Uenic), asegura que el voto evangélico tiene preferencia sandinista y sostiene que lo tendrá en los próximos comicios nacionales de 2016.
“Yo puedo asegurar que cuando el evangélico vota en las urnas, lo hace por el Frente Sandinista”, sostiene el teólogo y administrador de empresa.
“La razón que se toma en cuenta por el votante evangélico son los proyectos sociales del Frente Sandinista, sobre todo, esos proyectos sociales que llegan a la gente más pobre de las zonas rurales, que son los que han sido marginados”, expresó el académico.
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