Prolongar el bronceado es el fin del nuevo maquillaje, que apuesta por rostros impolutos, pulidos con iluminador y pómulos dorados con suaves polvos bronceadores.
La famosa maquilladora Pat McGrath, que en la década de los noventa creó el efecto rocío o húmedo sobre el rostro, apuesta esta temporada por un maquillaje en el que prima el efecto bronceado en tonos naranjas.
Creadora de tendencias, Pat McGrath, que también puso de moda las cejas espesas, la piel mate y los colores brillantes y atrevidos, asegura que la salud de la piel es el primer paso del maquillaje.
“Es imprescindible tener la piel hidratada para aplicar la base”, afirma la especialista.
SOLEADAS
La piel bronceada seduce, exhibe lozanía y luz. Si en temporadas anteriores el maquillaje se mimetizaba con la piel, ahora se imponen los pómulos y la frente soleadas, y el contorno de los ojos y el cuello pálido.
Tendencia que se ha visto en las pasarelas internacionales, en los desfiles de Balmain, Michael Kors, Moschino, Dsquared, Chloé diseñadores que han esgrimido los polvos sueltos como arma principal.
“Se debe elegir polvos bronceados de dos tonos más oscuros que el personal y, con movimientos circulares, se aplican sobre los contornos faciales, desde el centro del rostro hacia el exterior, haciendo hincapié en la barbilla, la nariz y la frente”, según explica Mauro Saccoccini, maquillador de Chanel, a quien le gusta acabar el “look” con un poco de brillo en los labios.
La sesión de maquillaje debe empezar tras limpiar e hidratar la piel. “Se puede aplicar un serum y una bruma refrescante o agua termal para preparar el rostro”, dice José Miguel Belmonte, subdirector de maquillaje de L’Oreal.
Después de extender una base ligera, centrándose en las zonas con más imperfecciones, como alrededor de la nariz, la frente o la barbilla.
“Un truco es aplicar un pre-base perfeccionador, un corrector para las ojeras, rojeces o cicatrices”, desvela Belmonte, que en ocasiones recurre al iluminador en lugar del correcto.
OJOS AHUMADOS
Propuesto también por los diseñadores Prada y Pucci, este maquillaje en tonos naranjas y cobrizos, que cubren la piel con un halo tostado, sienta muy bien a las mujeres con ojos verdes o azules y cabellos rubios, dorados, mieles y castaños claros. Junto a este “look” también se imponen los rostros impolutos, pulidos con fabulosas bases y correctores. Para realzar la frescura de este maquillaje contenido y tímido, el maquillador de Chanel Mauro Saccoccini propone “dibujar un triángulo invertido debajo de los ojos hasta la aleta de la nariz”.
Los bloques de color y el clásico ahumado de ojos se instalan en los maquillajes vespertinos y nocturnos. Chanel, Dior o Fendi proponen azules, verdes, burdeos y morados con trazos rectos y sin difuminar.
Los inolvidables rabillos que reinaron en la década de los sesenta hacen su aparición estelar y se codean con el maquillaje “smoky”, también llamado ahumado.
“Se imponen la mirada como si no se hubiera desmaquillado la noche anterior”, explica Belmonte, quien realiza este maquillaje rellenado toda la línea interior del ojo con sombras negra o khôl, tanto en el párpado superior como inferior.