La antigua tradición del Atabal, de acompañar la celebración de la Virgen del Rosario durante el mes de octubre se mantiene en la ciudad de Granada, por lo que todos los fines de semana se han podido escuchar las coplas alusivas, acompañadas de los alegres tambores.
Una tradición que tiene más de 150 años de sostenerse por la voluntad del pueblo católico sigue en pie a pesar de los inconvenientes, dice el mayordomo Fernando López Gutiérrez.
Este 24 y 25 de octubre es el cuarto fin de semana que saldrá el Atabal a las calles y luego visitará el hogar donde estará la milagrosa imagen, cuyos fieles pagan promesas por favores recibidos.
López dijo que desde el pasado 3 de octubre se ha acompañado a la imagen y anunció para el sábado 31 de octubre la culminación de la fiesta mariana de manera solemne.
En la iglesia San Francisco, de Granada, permanece la imagen desde hace décadas y es en ese templo donde se rinde homenaje cada año, especialmente por los habitantes del barrio José Antonio Urbina y vecinos del barrio Santa Lucía.
Aunque el día principal de la fiesta a la Virgen del Rosario fue el pasado 7 de octubre, los católicos del sector continúan rindiendo homenaje.
López dijo que durante el mes han visitado con el Atabal y la imagen los barrios La Otra Banda, La Islita, Calle Cuiscoma, La Loma del Mico, Calle Nueva, La Ceiba, Campo de Aterrizaje, entre otros.
El Atabal surge como expresión cultural con la devoción a la Virgen del Rosario, tras una sequía o falta de lluvia en octubre hace unos doscientos años, explica Fernando López, lo que motivó al pueblo creyente a sacar en procesión a la Virgen para orar y pedir su intercesión ante Dios, para que lloviera.
42 AÑOS DE TRADICIÓN
La historia cuenta que los padres de la Orden franciscana que estaban a cargo del templo San Francisco promovieron la devoción a la Virgen con el rezo del Rosario, puesto que la morada de la imagen es este antiguo templo. “Pudiera ser que por ahí también esté la génesis de la creación de este Atabal, pues es una expresión muy propia de la gente de este barrio y muy espontáneo”, explica el mayordomo Fernando López Gutiérrez.
La familia López lleva 42 años a cargo de la mayordomía del Atabal, pero hay temor por que la tradición se apague por diferentes causas.

LA PRENSA/L. VARGAS