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Años de jubilación

Jugar, reír, descubrir y aprender es una aventura increíble.

Jugar, reír, descubrir y aprender es una aventura increíble.

La traviesa y bella niñez, desarrolla parte del dulce vivir; el tiempo transcurre pasando por la delicada adolescencia y despertando en unos pocos años en la adultez, que son años de experiencias.

Se forma una familia, se disfrutan de los hijos y el trabajo, y se vive los días con tanto entusiasmo como si quisiera que se detuviera el tiempo, hasta el punto de tomarlo y poder convertirlo en eterno.

Pero el tiempo lastimosamente se escapa, como se desliza el agua en las manos.

El ocaso de la vida llega y estar preparados, que es inevitable, se debe procurar tomarla con actitud desafiante y gozar la vejez, la jubilación temida por muchos.

Pero no así cuando convierte cada día, cada momento en maravillosos encuentros con la vida.

La ancianidad es un paso que no se puede evadir. Es imposible negar que los años han pasado y ahora se encuentra en etapas que si las sabe disfrutar con estoicismo, vivirá estos hermosos años con el gusto de poder servir de ejemplo, de legar a su descendencia que el haber llegado a la vejez ha sido hermoso.

Que se ha tenido el cuido y esmero que se merece de la salud física, mental y espiritual, que la alegría de vivir es un deleite transcendental. Que cada mañana majestuosa se convirtió en un deleitoso desafío, el no haberse rendido de brazos ahogantes de la nostalgia, pues no hay motivos de pesar, nada que lamentar porque en el gusto de vivir le ha impregnado el mayor de los amores, como es ser amantes de la vida aun llegada la ancianidad.

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