Jerusalén vivió ayer la jornada más sangrienta desde el inicio de la violenta escalada entre Israel y Palestina. Tres israelíes murieron y más de veinte resultaron heridos en cuatro ataques de palestinos, quienes habían llamado a celebrar un “día de la ira”.
Uno de los ataques fue cometido por dos jóvenes de 22 y 24 años, que con un arma de fuego y un cuchillo asaltaron un autobús. Murieron dos israelíes y 16 resultaron heridos. Uno de los dos agresores fue abatido a tiros y el otro herido por la Policía.
Es la primera agresión de este tipo desde el 1 de octubre, cuando se inició esta escalada. Este atentado aviva el recuerdo, en una ciudad ya muy nerviosa, de las intifadas de 1987 y 2000, cuando el transporte público era el objetivo privilegiado de los ataques.
Pocos minutos después un hombre embistió con su automóvil una parada de autobús de un barrio ultraortodoxo de Jerusalén Oeste, matando a una persona e hiriendo a otras ocho. Luego el conductor salió del vehículo e intentó apuñalar a los peatones, pero fue herido de bala y detenido, según la Policía.
EN TEL AVIV
También se registraron otros dos ataques, en apenas dos horas, en la ciudad israelí de Ranana, al norte de Tel Aviv. En uno, un palestino acuchilló al menos a seis personas, una está en situación muy grave, según los servicios de emergencia. El agresor fue aprehendido por viandantes y puesto a disposición policial.
En el otro incidente, el agresor palestino y su víctima israelí resultaron heridos.
A estos incidentes violentos se suma la agresión, también con arma blanca, de un judío israelí a otro, al que confundió con un árabe, en el norte de Israel.
ACUCHILLAMIENTOS
Los ataques con cuchillo son una de las principales formas de violencia de la actual escalada de enfrentamientos —hasta el momento van 22—, que comenzó en los territorios ocupados de Jerusalén Este y Cisjordania, antes de extenderse a la Franja de Gaza.
Las autoridades israelíes y palestinas no consiguen detener un movimiento de jóvenes frustrados por sus condiciones de vida bajo la ocupación israelí.
“No hay fórmula mágica. Durante las dos precedentes intifadas tardamos días, semanas e incluso años para conseguirlo. Espero que esta vez sea más rápido”, declaró el ministro israelí de Energía, Yuval Steinitz.
7 israelíes y más de 30 palestinos han muerto en esta ola de violencia, que inició cuando presuntos miembros de Hamas mataron a tiros a una pareja de colonos judíos en Cisjordania.
MILITARIZAR LAS CIUDADES
Medios israelíes informan que el ochenta por ciento de los atacantes palestinos procede de Jerusalén Este, lo que ha llevado al alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, a pedir al Gobierno el cierre de los barrios árabes, en la parte ocupada de la ciudad.
El primer ministro, Benjamin Netanyahu, quien ayer se reunió con su gabinete de seguridad, anunció “una serie de medidas audaces para acabar con la incitación y el terrorismo”.
El Gobierno considera destacar tropas del Ejército en ciudades, especialmente en Jerusalén, rodear los barrios palestinos de esta ciudad con fuerzas de seguridad, demoler las viviendas de quienes perpetren ataques y revocar los derechos de residencia de los familiares de los atacantes.