El juego es un elemento fundamental en la vida de niños que les permite, además de desarrollar sus habilidades físicas y motoras, establecer relaciones sociales.
Es a través del juego que se logra un alto porcentaje de aprendizaje en los estudiantes, la interacción con el resto del grupo permite al niño perder el temor a participar, vencer la timidez y que se integre positivamente al grupo.
Muchos padres de familia no se sienten satisfechos con que sus hijos jueguen en el aula de clases de preescolar y los primeros grados, piensan que sus hijos llegan a perder el tiempo y exigen a los maestros que les asignen más tareas y menos juegos, con esta idea equivocada limitan el desarrollo cognitivo del niño en esta etapa de su vida.
Rondas, cantos infantiles y juegos son el arma que los maestros tienen en sus manos para fijar los contenidos, conceptos y valores morales desde la infancia, quien implementa el juego obtiene excelentes resultados.
Los niños tienen necesidad de repetir las cosas una y otra vez antes de aprenderlas por lo que los juegos tienen carácter formativo al hacerlos se enfrentan una y otra vez a situaciones que podrán dominar o adaptarse a ellas.
A través del juego los niños buscan, exploran, prueban y descubren el mundo por sí mismos, siendo un instrumento eficaz para la educación.
Cuando el niño juega en la escuela llega a su hogar para seguir jugando y representar lo que han vivido y aprendido en el colegio, es el medio por el que expresan sus emociones, tristezas, temores y alegrías y la forma en que las dificultades se pueden superar.