Razón, derecho y poder

Este título corresponde a uno de los libros del doctor Alejandro Serrano Caldera, en donde afirma que la democracia ha sido el sistema político por excelencia en la era moderna, porque está sustentada en la idea de la representación (que hoy tiene Daniel Ortega y compañía), es decir los representantes ejercen el poder en nombre de los representados (ciudadanía, empresarios, sociedad civil, tirios, troyanos, moros y cristianos), por tanto la soberanía es fuente de poder y reside en los representados, principio de legitimación del poder y de la democracia, en consecuencia la democracia antes de ser un sistema político, es la filosofía de los límites y legitimación del poder. El ideal de la democracia y del Estado de Derecho es la coincidencia entre legalidad: apego a las formas jurídicas como al mandato de la ley, y legitimidad: subordinación a la ley como a la voluntad general de la que hablaba Rousseau (contrato social).

No obstante, nuestra realidad evidencia una gran ruptura entre la razón, derecho y el poder, entre los representantes y representados, entre lo social y lo jurídico, entre lo político, lo económico y lo social, trascendiendo lo moderno y posmoderno. Esto se agrava cuando nuestros representantes para el 2016 preparan un simulacro electoral, olvidándose de la sagrada promesa constitucional, que los obliga a respetar nuestro derecho de elegir, no hacerlo es una gran ruptura al contrato social, entonces los ciudadanos civilizadamente buscan justicia, pero no hay, otra ruptura peligrosa.

La justificación a estas rupturas sencillamente es mantenerse en el poder a cualquier costo, por ello cuando reclamamos nuestros derechos jurídicamente no hay respuestas, se trata de una conspiración contra la ciudadanía y la democracia para mantener el statu quo de corrupción, de la falta de división de poderes, de la ausencia de institucionalidad, por ello el poder político dejó de ser lo que la ley dice que es, y pasó a convertirse en lo que “el todopoderoso y el Cosep” dicen que es, contraviniendo la razón, el derecho, y el contrato social. Lo dramático y peligroso es que ambos grupos no tienen legitimidad democrática, aunque sí poder económico, que es insuficiente e inmoral para la vigencia del contrato social, pues necesitamos de la razón, del derecho, y sobre todo de la justicia.

Dicho lo anterior, resulta que la justicia está secuestrada por la lógica del partido único, hoy ser partidario es convertirse en mercenario de la democracia, no hay ideología, pero sí egoísmo, prepotencia y soberbia, no se promueven ni respetan los valores democráticos, ni se cumple con la función pública de trabajar por el bien común, solo se busca enriquecerse del erario, con la filosofía de: “Plata para el amigo, plomo y palo para el enemigo”, eliminan “al enemigo”, casos emblemáticos son Consovipe, empresa constructora y Milton Arcia, parten de la lógica que será enemigo todo ciudadano u empresario que no se someta al arbitrio del partido de gobierno, es así que a ultranza de los derechos constitucionales y humanos de los nicaragüenses, las cuatro letras en Nicaragua han institucionalizado un doble rasero para impartir justicia, uno para el partidario y otro para el ciudadano.

Finalmente vale resaltar que la inmoralidad y el abuso de poder es un vicio social de vieja data, por ello no debemos claudicar en la lucha por restaurar la democracia con legalidad y legitimidad, si es preciso innovar hagámoslo. Hay un problema que ya grandes pensadores como Platón (primer libro de La República- Trasímaco); San Agustín ( La Ciudad de Dios , IV, 4); Juan Jacobo Rousseau ( El Contrato Social ) lo advertían con el aforismo de la banda de ladrones, en razón que San Agustín de Hipona lo retoma en La Ciudad de Dios , al criticar a los gobiernos injustos e inmorales, de la siguiente forma: “Si de los gobiernos quitamos la justicia, ¿en qué se convierten, sino en grandes bandas de ladrones?” Así que estimado lector, contestemos la pregunta: ¿Nicaragua tiene un Gobierno con legalidad y legitimidad, o son una banda de ladrones? Tiene la palabra estimado conciudadano.

El autor es Miembro ad honórem del Movimiento Democrático Nicaragüense (MDN)

COMENTARIOS

  1. juan pueblo
    Hace 11 años

    La gran pregunta que dejo de ser pregunta. La nueva pregunta: Nos adaptaremos al mandato de los corruptos?

  2. Edmundo Dantes
    Hace 11 años

    Su argumento es válido y legítimo. La imperfección de sistema evidencia que en muchos escenarios los cauces cívico-pacíficos no bastan en solucionar los abusos de gobierno como el nuestro, dejando como únicas salidas aguantar y esperar que el tiempo haga su trabajo hasta que estos abusadores desaparezcan, lo que puede tomar decenas de años y varias generaciones. O podemos dejar de hablar y pasar a actuar inteligentemente hasta retomar totalmente el camino democrático. No hay más.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí