Mi comadre Mercedes en Granada

Un día me dijo que ella estaba en la puerta, que desde allí podía ver todo el pasado y el futuro

Un día me dijo que ella estaba en la puerta,
que desde allí podía ver todo
el pasado y el futuro
y que todo se podía cambiar con el arte de los espejos,
que podíamos ser felices subiendo al espejo equivocado,
navegando en un barco con forma de lince humano
conducido por un hombre hermoso que usa máscaras de pájaros,
que canta óperas en lenguas bellas desaparecidas
Imposibles de entender;
que ella estaba en la ventana para componer lo imposible
para que salga del espejo la gema en el fondo de los sueños
y la ilusión del zafiro en la vigilia escarpada.
Pero nadie la consulta ni le pide un consejo.
Mi comadre Mercedes me advirtió que no hay que confundir nunca
el lodo con la nieve,
la tierra yerma con el jardín de las delicias,
un puente que cruza la irrealidad
con un espejo roto.
Viendo el mundo desde la ventana
todos los días son el mismo día
y los espejos envejecen la belleza de la mujeres
y le ponen cansancio a la vida de los hombres.
Viendo la vida desde la ventana
se ve que todos los hombres hacen lo mismo todos los años,
aman lo mismo, odian y matan lo mismo,
mienten y se engañan lo mismo,
y todos salen derrotados.
Los hombres cambian espejos para preguntarles
si son felices
y el espejo siempre les dice la verdad.

Cultura poemas archivo

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COMENTARIOS

  1. Nicoya
    Hace 11 años

    Esta Bueno, me gusto mucho!

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