Quemo el olor a rosa sin cantarle
sin hacerla florecer en el poema.
Hoy la luz no se hace.
Apago tu beso con un soplo,
te condeno a la inanición de incontables bocas.
Y lo barro todo
para que no quede huella,
ni mariposa azul, ni hojarasca.
Me baño, me oxigeno, me purifico,
ejercito, sudo, te me salís por los poros,
me hago una limpia con aceite de coco
y exfoliante de melocotón,
te saco, te vomito.
Hoy no se separa el agua de lo seco.
Morís sin redención, sin arca,
salís de mí parido como un niño
sin Nuevo Testamento.
Me baño, me oxigeno, me purifico,
ejercito, sudo, te me salís por los poros,
me hago una limpia con aceite de coco
y exfoliante de melocotón,
te saco, te vomito,
hasta llegar a la página en blanco, hasta la nada.
Resucito de entre las aguas
¡Quetzalcoatl, Jesús, Changó!
Me siento linda, me veo sexy.
Abro el botón de la bañera
y veo como te vas
por la alcantarilla.
Desinfecto todo con cloro
y lo dejo un rato,
para que haga efecto.