Los esfuerzos que se hacen para descongestionar las vías de Managua, son válidos y necesarios dado el aumento del parque vehicular y mayor actividad económica del país, que implica un congestionamiento en el tránsito diario.
Los pasos a desnivel que actualmente tiene la ciudad, unidos a los que vendrán, definitivamente resuelven parte del problema; sin embargo a la par de estas medidas, con la activa participación de la Policía en la dirección del tráfico, precisa un señalamiento de las vías en todas las avenidas y calles, la ciudad compuesta de avenidas, calles, callejones con o sin retorno, para que el conductor pueda fácilmente conocer y acatar las instrucciones que permitan una seguridad vial.
Hay ciudades en las cuales las avenidas o calles, carretera o como se denomine a las vías, la señalización es muy clara, las avenidas tienen preferencia y las calles tienen altos en cada esquina, resulta que en esta ciudad uno conduce por una avenida y va en preferencia y de repente existe un alto y la calle tiene la preferencia, es decir no está claramente determinado que las avenidas tienen preferencia y en las calles hay que ceder, ello definitivamente complica y lleva a provocar accidentes sobre todo para el que circula por primera vez por esa vía, cuando vio el alto ya es muy tarde y un accidente se produjo.
Lo peor del caso es que estos cambios de preferencia o alto se deben a circunstancias personales, algún personaje pide que la calle o avenida en donde está situado su vivienda sea o no de preferencia, de una o dos vías, siendo lo correcto que la regla sea general, sin excepciones.
Y hablando de una vía o dos, muchas calles deberían ser de una vía y sin estacionamiento en ella, para permitir un fluido tránsito. Los vehículos pesados no deben tener acceso a las calles o callejones sin salida, que además de obstruir la vía deterioran el pavimento por el excesivo peso. Donde no exista semáforo adecuado, girar a la izquierda debe ser prohibido en ciertas horas de la mañana y la tarde, pero que sea de manera general y bien señalizado.
Un aspecto muy importante es la protección del transeúnte la mayoría en este país, dotándolo de aceras sin obstáculos para su libre circulación y espacios seguros para cruzar calles y avenidas con mucho tránsito; crear vías para la circulación de bicicletas, igual que incrementar la vigilancia policial o especial en horas de entrada y salida de escuelas y por último pero no de menor importancia es la readecuación de la rutas de buses urbanos, retirándolos de las autopistas, calles menores y procurar rutas rectilíneas sin zigzag y con varios puntos de interconexión , ya que constituyen un peligro a la población y un desgaste innecesario del vehículo con excesivo gastos de combustible, repuestos y por supuesto imponer horario a cada ruta en cada parada, para así concluir con las carreras entre ellos en busca de pasajeros, que se crucen el semáforo en rojo y la ciudadanía tenga la certeza de la hora en que puede acceder a una ruta determinada, sería un adiós a los bólidos en las avenidas y calles.
Ya con las reglas claras, con una educación vial a los conductores de transporte colectivo y taxistas, la violación de ellas, implicaría multas y con la reincidencia incluso el retiro de la licencia del conductor en forma temporal o definitiva.
El autor es jurista
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