“Me encanta el caballo bayo”

Phyllis Powers, embajadora de Estados Unidos en Nicaragua, se irá del país después de tres años y medio de trabajo. Dice que tiene un sentimiento agridulce por su partida, primero porque está feliz de regresar a su país con su familia, pero dejará recuerdos de “gente cariñosa” .

Phyllis Powers, embajadora de Estados Unidos en Nicaragua, se irá del país después de tres años y medio de trabajo. Dice que tiene un sentimiento agridulce por su partida, primero porque está feliz de regresar a su país con su familia, pero dejará recuerdos de “gente cariñosa” .

Powers entró a la diplomacia por “accidente”, pero así fue como aprendió mucho en el servicio exterior y viajó a varios países: Colombia, Perú, Afganistán, Irak o Bangladesh, por ejemplo.

En esta entrevista con Domingo habla sobre sus comidas favoritas, su familia, los momentos que se perdió por no estar en Estados Unidos y cómo deja las relaciones entre Nicaragua y su país.

Después de tres años y medio de estar en Nicaragua, ¿cómo se siente la partida?

Es algo agridulce. Estoy feliz que voy a llegar a mi casa en Carolina del Norte y jubilarme para entrar en una nueva etapa de mi vida. Pero digo agridulce porque aquí en Nicaragua he conocido mucha gente cariñosa, calurosa y me voy a llevar eso conmigo. Estos recuerdos de la gente, la forma en que ellos se volvieron buenos amigos y entendieron que el Gobierno de los Estados Unidos quiere apoyar y no hacer injerencias en su vida interna.

Entonces, ¿se lleva amigos del Gobierno?

Bueno, no sé si somos amigos, pero posiblemente. Yo creo que es cierto que hay un entendimiento mucho mejor que cuando yo llegué y ellos ojalá respeten lo que hemos tratado de hacer en nuestras relaciones bilaterales.

Usted ha estado en diferentes países, Perú, Colombia, Irak  o Afganistán, incluso. ¿Cómo se siente en todos esos países diferentes?

Es una de las razones por las que me encanta mi tiempo en el servicio exterior, porque cada país tiene su cultura, cada país tiene sus problemas y éxitos, pero cada país es un lugar con seres humanos que tienen diferencias de culturas, pero también hay similitudes, principalmente en los valores. Eso es algo que disfruto mucho aquí. Podemos ser diferentes, pero al mismo tiempo con los mismos valores podemos colaborar para tener un mundo mejor.

¿Cuál ha sido su experiencia más gratificante?

(Piensa) Hay muchos casos de esos. Uno que estaba en Irak. Mi trabajo allá fue organizar nuestros programas de capacitación para líderes a nivel provincial y nivel municipal. Antes no había oportunidad para ellos de participar en el Gobierno. Fue muy satisfactorio escucharlos y observarlos cuando están usando lo que estábamos tratando de enseñarles sobre sus responsabilidades en un Gobierno provincial. También ver que ellos están haciendo su propio presupuesto y formando proyectos, diseñando estos proyectos y consultándolos con la ciudadanía de su lugar. Eso fue muy impresionante.

¿Por qué toma la decisión de retirarse de la vida diplomática?

(Risas) Porque hace 38 años (sirvo) en el servicio exterior. Ya es tiempo. He sido embajadora dos veces y eso es un honor grande. Me siento muy honrada que el presidente Obama y el secretario hayan tenido la confianza en mí para designarme. Pero hay una fila grande de más profesionales que están esperando su chance. Y después de dos veces y desde mi punto de vista, dos veces como embajadora y 38 años en el servicio, estoy muy satisfecha con lo que ha pasado en mi carrera y ya es tiempo para darle la mano a otra persona y seguir adelante.

¿Qué pasaba por la mente de una joven Phyllis Powers antes de trabajar para el Departamento de Estado? Usted es bióloga, ¿cómo entra en este trabajo?

(Risas) Fue un accidente. Estuve trabajando en un hospital como bióloga y tenía un Oldsmobile, un carro que no están construyendo ahora. Y los mecánicos siempre estaban diciéndome: “Necesita frenos, necesita esto y esto”. Y no sabía si necesitaba o no. Y decidí que OK, voy a tomar clases de automecánica por la noche y me inscribí. Y estaba en esas clases de noche para conocer cómo se hace un cambio de aceite. Yo sé cómo se hace ahora, pues, sabía. No sé si todavía. Pero en esa clase había una señora en el servicio exterior y estaba diciéndome tantas cosas de la vida y yo lamenté que no había (oportunidades) para mí. Y me dijo: “Oh, sí. Hay”. Una semana después de eso recibí una llamada del Departamento de Estado para una entrevista. El resto es historia. Aquí estoy y a cada rato hice algo para cambiar dentro del servicio. Primero fui bióloga, luego tecnóloga médica y luego como una especialista en Administración de una Embajada y por fin como nosotros llamamos, generalista, para hacer todo. En cada etapa logré algunos éxitos, pero podría seguir adelante y aquí estoy como embajadora.

¿Y su familia qué le dice cuando tiene que ir a tantos países diferentes?

Ellos entienden.

 

PLANO PERSONAL Antes de llegar a Nicaragua en el 2012, Phyllis Powers fue embajadora de Panamá. Del 2005 al 2007 ocupó la Jefatura Adjunta de la Misión de la Embajada de Estados Unidos en Lima, Perú. Su carrera diplomática la ha llevado a diferentes países como Colombia, Jordania, Afganistán, Pakistán, Bangladesh, Rusia y Polonia.
PLANO PERSONAL
Antes de llegar a Nicaragua en el 2012, Phyllis Powers fue embajadora de Panamá.
Del 2005 al 2007 ocupó la Jefatura Adjunta de la Misión de la Embajada de Estados Unidos en Lima, Perú.
Su carrera diplomática la ha llevado a diferentes países como Colombia, Jordania, Afganistán, Pakistán, Bangladesh, Rusia y Polonia.

¿No viajan con usted?

Mi mamá sí. Unos años antes de su muerte. Pero mis hermanas siempre están en los Estados Unidos y nunca me han visitado en mis puestos fuera del país. Están muy felices de que vamos a tener más tiempo para visitarnos como familia. Es una de las desventajas de esta vida. Que muchas veces uno no está cerca de la familia para las fechas importantes. Por ejemplo, no estaba en los Estados Unidos cuando mis sobrinos nacieron. No estaba cuando uno de mis hermanos se casó. Hay cosas así, hay sacrificios en la familia. Estamos muy de cerca y podemos disfrutar tiempo juntos. Por eso estoy muy alegre de jubilarme en este momento.

¿Viaja muy seguido a los Estados Unidos?

Sí. Iba a los Estados Unidos con frecuencia. Pero no es la misma cosa. Cuando se está allá uno puede decidir de un día a otro que se va en el carro y va de visita. Aquí es más difícil. Hay que tener reservaciones. El costo del vuelo es mucho más que viajar tres horas en carro.

¿Qué piensa que es lo primero que hará cuando llegue a su casa en Estados Unidos?

Desempacar todas estas cajas que me empacaron. Son cajas de recuerdos de mis designaciones en el servicio y visitar a mis hermanas y mis sobrinos y los hijos de mis sobrinos.

¿Alguna actividad a la que quiera dedicarse? ¿Volverá a su trabajo de bióloga, por ejemplo?

No. Ya ha pasado demasiado tiempo para eso. Pero voy a tratar de conseguir un puesto de mentor de jóvenes en el área donde voy a vivir. Porque para mí la juventud es tan importante, no importa el país. Cuando hay tantas cosas muy difíciles pasando, guerra, drogas, trata de personas, es muy difícil para los jóvenes, hoy en día, seguir adelante y no caer en vulnerabilidades con gente mala. Quiero hacer eso.

¿Serían como charlas motivacionales?

Sí. Charlas individuales para ver qué están haciendo hoy y por qué van en esta dirección y no en la otra. También voy a aprender a jugar golf. ¡Hay que hacerlo! (Risas).

¿Siempre quiso aprender?

En realidad no. Pero donde voy a vivir hay muchos que juegan golf y voy a tratar a ver si me gusta o no. Hay que aprovechar de todo.

Usted viajó mucho a la costa Caribe y los departamentos de Nicaragua, ¿cuál es la comida que más le gustó?

Caballo bayo. Me encanta el caballo bayo. Inclusive compramos las cosas para servir eso en la casa. Me gustaba tanto que mi equipo en la casa dijo que podíamos comprar eso para hacerlo en la casa y no tener que ir al restaurante.

¿Pero usted puede hacerlo?

¡Ah! Ellos van a darme las recetas. Pero normalmente ellos son los expertos y lo hacen para mí y mis invitados. Y también me gusta la pitahaya.

¿Tiene hijos?

No. Soy soltera. Es lo que pasa a veces en la vida. Pero tengo muchos jóvenes que he conocido desde bebés que son parte de mi familia del servicio y algunos ya son de 30 o 32 años y somos parte de una familia. Entonces yo misma no. Pero tengo mi familia y esa es otra parte del servicio en el exterior. Algunas amistades son mucho más que amistades. Empiezan así y crecen en familia. Eso es algo muy especial y con eso (suspira) tengo por lo menos ocho o diez hijos.

¿Cómo diría que deja las relaciones con Nicaragua? De cómo las encontró a cómo le quedan a la nueva embajadora.

Las relaciones bilaterales están bien. Y colaboramos en áreas donde hay interés mutuo y cuando no hay interés mutuo discutimos en una manera respetuosa y eso está bien.

Recuerdo que cuando estuvo el embajador Robert Callahan las relaciones eran confrontativas. ¿Qué cambios hubo en la política de Washington con Nicaragua desde que usted llegó?

Bueno. No sé sobre la época del embajador Callahan, pero durante mi tiempo acá la política del Gobierno de los Estados Unidos era y es tratar de tener relaciones bilaterales productivas y respetuosas y eso es lo que hemos trabajado en esta Embajada desde hace tres años y medio hasta acá. Y creo que hay pruebas de que eso está funcionando bien. Tenemos programas para jóvenes de bajos recursos que pueden ser, y muchos son, muy vulnerables a influencias del crimen organizado y narcotraficantes.

¿Fue muy difícil llegar al punto donde las relaciones con Nicaragua están bien?

Las relaciones bilaterales siempre son un trabajo que sigue y es un proceso. A veces están bien, a veces no están tan bien y otra vez están bien. Es un ciclo y cuando hay cosas en las que no estamos de acuerdo es un poco más difícil, pero cuando están bien, siguen adelante. Yo creo que hemos tenido logros muy positivos, como el waiver de la propiedad. Después de veinte años para terminar con los casos más difíciles y terminar con los casos bajo la sección 527, que era la razón del waiver, eso es un logro para todos. Eso es bueno y significa que podemos trabajar y colaborar con todos.

¿Y cuál ha sido el momento más complicado en estas relaciones bilaterales?

No sé. Como le dije, hay que aprovechar los momentos buenos y cuando están más tensos buscar maneras de seguir adelante.

Política y económicamente,  ¿cómo mira a Nicaragua en estos momentos?

Puedo decirte que lo que vemos en Nicaragua en este momento es un país todavía con muchas necesidades económicamente. Hay mucha pobreza, yo digo que me afectó mucho. Pero creo que cualquier persona en la Embajada va a decir que la pobreza y el sufrimiento que causa nos afecta a todos nosotros y por eso estamos muy enfocados en lo que estamos haciendo.

En estos momentos mucho se habla de un proyecto del Canal Interoceánico, ¿eso podría ayudar a cambiar ese escenario de pobreza?

(Pausa) Es posible. Pero en este momento no hay mucha mano de obra calificada y esa es una de las preocupaciones que muchos me han dicho. ¿Qué va a pasar? ¿Quién va a hacer el trabajo? Yo no sé. Obviamente un proyecto de infraestructura de esta magnitud tiene ventajas económicas. ¿Cuáles son? Eso depende del proyecto y de qué forma van a hacerlo. Es algo que ustedes van a ver y decidir en el proceso de este proyecto.

¿Y a Estados Unidos le preocupa este proyecto? Porque muchos analistas dicen que a Estados Unidos le preocupa la presencia de China en Centroamérica.

No. No nos preocupa. Tenemos negocios con China también, muchos. Y ellos están participando con los puertos en Panamá y no hay problema. La competencia empresarial es algo bueno. Es parte del libre comercio y sabemos, y los empresarios en los Estados Unidos saben, que si van a competir tienen que hacerlo con todos. Y si quieren invertir en este proyecto tienen que competir con los chinos.

¿Y hay empresas interesadas?

Me imagino. Pero como he dicho muchas veces, los inversionistas de Estados Unidos están esperando los estudios. Los de factibilidad, riesgo al medioambiente, todos estos estudios que vienen con un proyecto de este tamaño. Ellos están esperando esos estudios para decidir si van a invertir o no. Eso es una buena práctica. Hay que saber en lo que están invirtiendo.

Nicaragua y Estados Unidos tendrán elecciones el próximo año, ¿cómo ve el panorama electoral local para el 2016?

Bueno, lo que puedo decir es que mi país, mi gobierno, siempre quiere para otros países, como queremos para nuestro país, elecciones transparentes, justas, donde la gente puede votar y su voto va a ser contado como todos los otros. Y en este momento ustedes los nicaragüenses están en una discusión sobre esto y con la cedulación. Y eso es algo que hay que discutir entre ustedes para ver cómo van a seguir con las elecciones.

¿A Estados Unidos no le preocupa un tercer mandato de Daniel Ortega?

Lo que le preocupa a mi gobierno es que es una lástima que las recomendaciones de los equipos de observación de la OEA y la Unión Europea desde el 2011 no se hayan tomado en cuenta. Y según los expertos que hacen estos tipos de informes, fue bien completo y merecían una seria revisión y ojalá implementación de esas recomendaciones para apoyar a Nicaragua en la transparencia de su sistema. Eso sería bueno, pero hasta el momento no ha pasado.

¿Pero cómo ve el tema de la reelección indefinida?

Como sabe, hicimos una enmienda a nuestra Constitución para evitar eso. Solamente dos veces para nuestro presidente. Nadie es indispensable y muchas personas quieren ser (presidentes), pero hay que tener las elecciones y que sean transparentes y justas.

¿Se le queda algún tema pendiente?

¡Oh! Siempre hay cosas. Estoy un poco decepcionada que no he logrado conseguir más recursos para más becas de Inglés y más recursos para desarrollo económico. Pero entiendo que no hay una olla de recursos indefinida. Los recursos son limitados en todas partes y hemos tratado de usar los recursos que tenemos acá, en una manera eficaz y sostenida.

¿En estos tres años y medio tuvo conversaciones directas con el presidente Ortega? ¿Se reunió con él?

No. Lo que he tenido son muchas reuniones con todos los ministros y cuando hay algo que necesita la atención del presidente tengo la confianza que ellos se lo hacen saber.

¿Con la nueva embajadora cree que haya un cambio de política de Estados Unidos hacia Nicaragua?

Dudo que haya algún cambio. Porque la política está decidida por nuestro presidente.

¿Usted conoce a la nueva embajadora? ¿Cómo es ella?

Una profesional de carrera, amable, inteligente. Va a ser muy buena embajadora.

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COMENTARIOS

  1. Veronica
    Hace 11 años

    Una excelente profesional dedicada hacer el bien a los mas pobres, Dios le bendiga su vida de jubilada.

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