Vericuetos de la mente

En los vericuetos de la mente Maritza se encontraba degustando un té y de pronto como una culebrita sonrió y puso la mano para recoger algo que estaba en el piso, era una cartera masculina .

En los vericuetos de la mente Maritza se encontraba degustando un té y de pronto como una culebrita sonrió y puso la mano para recoger algo que estaba en el piso, era una cartera masculina y se la entregó a su dueño. Muchas gracias, no sabe cuánto le agradezco, le dijo Manuel y le preguntó: ¿De dónde es usted? e iniciaron  una conversación entretenida, llena de vericuetos dentro de los pasillos de la mente.

Se comentaban entre ambos que habían viajado y sufrido mucho. Llegó la despedida y Manuel prometió saludarle la próxima vez que le viera, y si se terciaba tomarse otro té mientras continuaban charlando.

Ella contestó que no había ningún problema, pero de pronto ella  volvió la cabeza atrás, se estaba colocando furtivamente y cuidadosamente, sobre el hombro un objeto extraño, era un pañuelo, sin duda para intentar capturar durante unos minutos el amplio pozo de su soledad. Pero en instantes de segundos Manuel no vio el pañuelo y Maritza ya no estaba, entonces en ese momento discurrió Manuel pensó, estaré soñando o delirando solo sé que vi una realidad, que importa lo que sea, la vida continua.

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