El rapto

La noticia llegó como pólvora a todos los rincones del planeta y en cada país la gente estaba llena de alegría al saber que ya nada era igual, que todo era un re-inicio, que las preocupaciones.

La noticia llegó como pólvora a todos los rincones del planeta y en cada país la gente estaba llena de alegría al saber que ya nada era igual, que todo era un re-inicio, que las preocupaciones ya no importaban tanto y que la tristeza, las guerras, el hambre y la miseria, la enfermedad y hasta la muerte habían desaparecidos de aquella agreste región en donde las olas de inmigrantes era cada día el pan de cada día. Sencillamente todo aquel que llegaba a aquel paraíso perdido de inmediato era transformado o mejor dicho transfigurado como por

arte de magia celestial, las noches solitarias habían dejado de insistir, porque cada quien se encontraba lleno de una fuente misteriosa, hasta el amor había evolucionado hacia un amor interior, personal, individual y sin egoísmo y es que cada quien se sentía completo con lo que era y tenía o con lo que no era o no tenía, era como si cada quien recibía lo suyo según la intensidad de su fuego interior, el problema ontológico del ser al fin había llegado a su fin, es decir la lucha de clases, la envidia y todos los males,

defectos y enfermedades mentales habían dejado de existir, por lo que la oleada de budistas del Tíbet fueron los primeros en recorrer sin duda el largo y difícil camino a “la tierra del misterio de los ángeles”, para encontrar el tan anhelado Nirvana. Todo comenzó una fría mañana de diciembre en aquellas paupérrimas aldeas olvidadas en donde luego del avión que todos los aldeanos miraron pasar volando bajo

en el adusto cielo de ese día.

Lo raro fue que en las alas del avión iban unos seres con armaduras y el objeto de pronto desapareció a la vista de los perplejos aldeanos que se quedaron anonadados por lo ocurrido, al poco rato la presencia de dos hombres vestidos de traje al estilo James Bond trajo mayor confusión a sus habitantes y en breve de forma inexplicable, todos sus habitantes empezaron a experimentar una intensa felicidad por existir. El lugar se transformó en un mund

o feliz desde ese entonces, pero el mayor secreto de aquel prodigio era que ya nadie podía salir de aquella región, ya que existía una fuerza invisible u oculta que les evitaba hacerlo, lo cual no era ningún problema, ya que nadie se quería ir de allí, todo el que llegaba al sitio se olvidaba de su mundo exterior y se adentraba en la dicha y el bienestar eterno.

Los problemas empezaron a surgir c

uando el territorio se empezó atiborrar de inmigrantes,

en breve fueron millones y millares de millones los que se encontraban desaparecidos y así sucesivamente fueron raptados.

Las poblaciones de todas las naciones y todo el mundo se puso de acuerdo para ir al encuentro de la inefable fantasía, y en menos de cuatro meses no quedó ningún ser humano en todo el planeta, hasta que una fría mañana de invierno llegaron de nuevo los hombres pulcros vestidos de trajes azules e inexplicablemente el único que se encontraba en toda la aldea y en todo el territorio de los prodigios, fue un harapiento y cansado anciano con el pelo desgreñado hasta la cintura sentado en una enorme piedra y con una barba de cobre con la que barría el suelo por donde caminaba. Los hombres al verlo se pusieron de hinojos ante su presencia y el vetusto hombre sin decir palabras con su dedo índice empezó a escribir en el suelo, mientras ellos le preguntaron, ¿Maestro en donde están ahora todos los hombres de esta tierra? Y él sin mover los labios les dijo abrazándolos —todo aquel que esté libre de la unidad universal que tire el primer guijarro— y por ultimo agregó —todo es uno hijos a como todo número elevado a la cero potencia es un uno algebraico. Vámonos es hora de crear otro mundo sin dios y con Dios—.

Cultura

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