En la plaza, ven a otros abuelos y abuelas jugando con sus nietos y sienten un poco de envidia: sus propios hijos no tienen hijos. Y al parecer, nunca los tendrán.
Para algunos padres no es fácil que sus hijos elijan no tener descendencia, ya que muchos de ellos sueñan poder cuidar como abuelos de la próxima generación.
Está permitido hablar con los hijos sobre la planificación familiar, pero mucho depende del cómo.
“El objetivo no puede ser convencer al hijo o llenarle la cabeza”, dice Ursula Lenz, que trabaja en centros de jubilados. Mejor es plantear algo así como “me gustaría mucho tener nietos” o “me gustaría entender por qué decidieron no tener hijos”.
Presionar a los hijos o hacer que se sientan mal solo porque se vieron frustrados sus sueños como abuelos no es una buena idea.
El psicólogo Horst Heidbrink, especializado en relaciones sociales, afirma que en algunos casos el deseo de ser abuelos sea tan marcado que tiene que ver con la evolución.
“Es el deseo, más o menos consciente, de que queremos que nuestros genes continúen”, dice.
Aunque aclara: “Como personas, no estamos a merced de nuestra herencia evolutiva”. A veces ayuda tomar distancia de ella y tener en claro que no hace falta que sea uno el que transmita los genes: también pueden ser, por ejemplo, nuestros hermanos y sus hijos.
LOS HIJOS SON EL LEGADO
“Para nosotros, los mortales, el legado que podemos dejar son nuestros hijos”. Cuando los propios eligen no tener hijos, esto puede tener distintos efectos: “Se instala de alguna forma la sensación de que uno invirtió mucho en sus hijos y ellos no continúan con ese legado”, dice Heidbrink.
Muchos ven su jubilación como el momento en el que cuentan con el espacio para pasar tiempo con los nietos. De acuerdo con Lenz, para muchos la vejez significa un cambio muy grande.
Sin embargo, no se tiene por qué depender de la planificación familiar de los propios hijos. “Quizá uno pueda hacer aquello que hubiera hecho con sus propios nietos con otros niños”, dice Heidbrink, como, por ejemplo, funcionando como “abuelo o abuela sustituto”
CONSEJOS
Si no hay niños cerca, también es grato pasar el tiempo con pares. “Se trata de mantenerse activo”, dice Ursula Lenz, quien trabaja en centros de jubilados.
“Lo importante es que, además de la sensación de que se hace algo útil a pesar de la edad avanzada, uno haga contactos sociales y no se quede solo”, añade el psicólogo Horst Heidbrink.