Para muchos padres el que mientan sus hijos es algo normal, pero cuando las cosas se salen de control, es ahí donde estos se cuestionan por qué lo hacen.
Es evidente que los niños tienden a mentir porque crean un mundo de fantasías, pero cuando ya son mayores de 5 años empiezan a conocer lo bueno y lo malo, lo que se debe hacer y lo inapropiado, aunque no están conscientes de que mentir es algo incorrecto, expresa el psicólogo César Briones Mendieta.
El problema radica cuando estos mienten y modifican su comportamiento habitual para lograr lo que ellos desean.
Según el psicólogo, pueden mentir por gusto, malacrianza, para llamar la atención de los padres o los familiares “por conveniencia”, porque se sienten solos porque sus progenitores están ausentes a pesar de que les dan todos los lujos que ellos deseen o bien porque aprendieron a mentir.
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