Humberto Belli Pereira

No son las escuelas: ¡Son las familias!

La educación de la niñez nicaragüense no es mala, es pésima. Y el gran culpable no es el Ministerio de Educación. Lo que enseñan las escuelas no es lo más importante. El niño educado no es el que multiplica y divide con certeza ni el que memoriza fechas y lugares. Lo es el que aprendió a practicar las virtudes; el que recibió amor y ha internalizado los valores más importantes. Y esto, hay que insistir, no lo dan las escuelas sino los padres y madres en el hogar. Todos los psicólogos están de acuerdo en que los primeros años son los más decisivos en el desarrollo de las capacidades mentales, emocionales y morales de los niños. Los maestros pueden ayudar, pero difícilmente pueden remediar los vacíos o deformaciones dejados por una mala experiencia familiar.

El problema es que la mayoría de los hogares nicaragüenses son malas escuelas. Sus padres —sus principales educadores— pueden dividirse en cuatro categorías: Los que abandonan a sus hijos, física y espiritualmente. Los que permanecen con ellos pero se ausentan espiritualmente. Los que permanecen pero no los educan. Los que permanecen y sí los educan.

Los primeros son los más numerosos; los que embarazaron a la muchacha y salieron corriendo o quienes tras convivir con su “pareja” la dejan olvidándose completamente de su prole; los que Azarías Pallais llamaba “Las bestias más bestias”; criminales que deberían estar tras las rejas. Sus hijos llevan profundas heridas en el alma pues han recibido un mensaje devastador: “No me importan nada. No los quiero ver”. Son los que padecen las mayores privaciones materiales; mala nutrición y salud, los que menos asisten o permanecen en la escuela y los que tienen más problemas con drogas y violencia.

La segunda son aquellos que están sin estar. Aportan sustento a la familia pero andan tan afanados en sus cosas que no prestan atención a sus hijos. No tienen tiempo para ellos pero sí para sus negocios o aficiones. Sus niños pueden ir a buenas escuelas y médicos pero también están heridos. Han recibido el mensaje de que importan algo pero menos que las otras cosas, y crecen sin brújulas morales y con resentimientos varios. El papa Francisco dedicó recientemente unas palabras a ellos: “Es hora de que los padres y las madres vuelvan de su exilio —porque se han autoexiliado de la educación de los hijos— y vuelvan a asumir plenamente su función educativa”.

La tercera corresponde a quienes dedican recursos y tiempo a sus hijos pero fallan en educarlos; o por mucha condescendencia o por excesiva exigencia. Son los que los miman y rara vez los disciplinan, o los autoritarios y represivos. Los primeros suelen producir hijos con frecuencia flojos y egoístas. Los segundos hijos que a veces sobresalen pero cargando dificultades emocionales.

La cuarta categoría son los progenitores que han logrado el balance entre ternura y exigencia y toman en serio su papel de educadores: los que a pesar de sus inevitables deficiencias buscan unidos transmitir valores y virtudes con su palabra, consejo y ejemplos. Sus hijos reciben un mensaje de gran valor: “Tu vida me importa mucho”. De ellos dijo el papa: “¡Cuántos ejemplos estupendos tenemos de padres cristianos llenos de sabiduría humana! Ellos muestran que la buena educación familiar es la columna vertebral del humanismo. Su irradiación social es el recurso que permite compensar las lagunas, las heridas, los vacíos de paternidad y maternidad que tocan a los hijos menos afortunados”.

De la multiplicación de estos ejemplos depende la educación de nuestra niñez. Los llamados a conseguirlo somos cada uno de nosotros.

El autor es sociólogo y fue ministro de educación.

COMENTARIOS

  1. Helio Alfaro Mendoza
    Hace 11 años

    Creo que la Educación, efectivamente inicia en el hogar, desgraciadamente no se le puede llamar hogar a una casa. Una casa donde habitan la mayoría de los estudiantes. Hay muchos padres que por razones laborales no transmiten afecto, cariño, amor, supervision, control necesario para nuestros hijos e hijas. También, existe la familia disfucional, que afecta grandemente la educación de los muchachos. La calidad educativa es un sueño sobre todo en la escuela publica. Y como sociedad que hacemos?

  2. Luis Sequeira
    Hace 11 años

    Los padres de Familia debemos de tener una conciencia bien formada para luego ayudarles a los hijos. Si nuestra conciencia como padres de familia, esta mal formada la de los hijos sera sencilamente el reflejo de la nuestra. PRIMERO DEBEMOS DE ASEGURARNOS de tener una conciencia bien formada en los valores y las virtudes para luego ayudarles a los hijos en la formacion de la suya. Ser padre de familia no es producto de la casualidad ni de una noche de copas. Es un llamado que Dios nos hace.

  3. Angeles
    Hace 11 años

    muy buen articulo y acertado, realmente los maestros no son los llamados a educar a los hijos es la familia como nucleo la llamada, empezando por los jóvenes a esperar el tiempo para la procreación, dándose el tiempo de vivir sus vidas, muchas veces los padres les damos lo material pero lo realmente valioso eso ni nosotros mismos lo tenemos dentro y es el Dios que todo lo puede, vivimos tan afanados en las cosas que no tienen valor y olvidamos lo realmente valioso, DIOS

  4. bob fenchel
    Hace 11 años

    porque el senor belli pone una cara muy felice, en nicaragua el nesecito poner su cara triste,porque nicaragua esta in los manos de una mafia sandinista. bob

  5. Eduardo
    Hace 11 años

    Los estudiantes provenientes de familias de bajo recursos económicos, y la mayoría con padres que apenas pasaron primaria, tenían un rendimiento académico lamentable, en cambio los de familia con ambos padres con trabajos estables, tenían un alto rendimiento. La ensañanza era igual, los profesores eran igualmente calificados, pero el entorno social era muy diferente. La familia y la sociedad son factores claves en la educación, son sólo el maestro.

  6. Eduardo
    Hace 11 años

    Yo soy profesor de matemáticas de secundaria y he trabajado escuelas localizadas en areas privelegiadas, así como también en áreas de muy bajo recursos económicos. Ambas escuelas contaban con profesores altamente calificados, la mayoría con maestrías, y muchos otros con doctorados. Y el resultado, en términos del nivel acádemico de los estudiantes, ha sido independiente de la calidad de los profesores.

  7. Adriana
    Hace 11 años

    No es un 100 en matematica lo que puede hacer que un niño que se convertirá en adulto, se enfrente a la vida, sino la confianza, seguridad y el amor que tenga en si mismo, lo que hará que pueda enfrentarse a los retos de la vida. Si, este señor tiene razón. De que sirve el prestigio de la educación de ciertos colegios que anulan y destruyen la identidad de un niño o niña.

  8. FELIPE S CHOW T
    Hace 11 años

    Entonces no es necesario la privatización de la educación(autonomía) que quiso imponer durante la oportunidad que tuvo para fortalecer a las familias y mejorar la educación de su pueblo que quiere tanto.Estuvieron a punto de corrernos del instituto donde yo trabajé(Ocotal,N.S) como docente por no estar de acuerdo con la autonomía.Y han pasado tantas cosas que el pueblo sigue soportando con mucha valentía.¿Y las familias ?destruyéndose por la «gran oferta del mercado libre».Sería bueno…

  9. Roberto
    Hace 11 años

    Son dos ambitos diferentes. El Señor Belli no necesito de exclusivas escuelas? todo fue aprendido en su familia? La familia sin acceso a educacion no puede producir hijos bien educados.SOFISMAS. Se necesitan centros de estudio de la calidad del colegio Centroamerica labado varios dias aca mismo. que no formen elites. Darle acceso a todos los niños y jovenes a la misma calidad educativa.
    Vaya belli a fundar colegios en barrios marginales, en bus o a pie.

  10. ciudadano
    Hace 11 años

    Si Sres. Son las familias!

  11. ernesto castillo
    Hace 11 años

    No he estado de acuerdo con muchos otros artículos del Dr. Belli, pero éste me parece muy bueno, excelente. Lo felicito.

  12. Luis Masís
    Hace 11 años

    Excelente, Dr. Belli, le felicito. Ojalá haya más y más padres y madres que comprendan su vocación, no es cualquier cosa. Es una encomienda de Dios. Por eso, no todos son capaces de cumplir con este deber del cual depende la salud social y moral del futuro.

  13. Adan
    Hace 11 años

    o sea que los culpables de la mala educacion de las escuelas y colegios son los padres de familia? No señor, usted puede educar a su hijo con los mejores valores, pero no aprende nada en las escuelas, mas bien recibe antivalores. La educacion de las escuelas fomentan, complementan los valores del hogar, no los suplen, pero puede corregirlos e incentivarlos. Asi el hogar fortalece la educacion dando condiciones, instruciones, disciplina, consejos, solidaridad.

  14. jose m. fernandez.
    Hace 11 años

    Ademas,creo q’ es la gente la q’ tiene q’ tener las verdaderas ganas de cambiar,y eso no lo van a lograr asi no mas,hasta q’ comiencen a usar el don del razonamiento,y se den cuenta de las cosas negativas q’ estan incluidas en sus costumbres,y escala de valores.Tarde o temprano van a tener q’ evolucionar psicologica,y culturalmente…

  15. jose m. fernandez.
    Hace 11 años

    Se podrian utilizar las escuelas como un medio de introduccion de ideas positivas NO tradicionales en la sociedad,pero esto seria visto como una amenaza por algunos poderes tradicionales q’ se han arraigado por mucho tiempo en nuestra culura,y filosofia de vida,y no creo q’ mucha gente este en favor de los cambios de valores,y costumbres culturales,a valores y costumbres culturales positivas q’ nos vacunen socialmente contra los males sociales q’ nos azotan.Creo q’ seguiremos igual,y peor

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