Antes de 1995 Guatemala tenía un mercado eléctrico controlado en su totalidad por el sector público. La generación, distribución, transmisión y comercialización estaba en manos del Estado. El servicio eléctrico era “poco adecuado” para el desarrollo del país y urgía de un cambio, relata el Javier Calderón, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales de ese país.
Fue a partir de 1995 cuando el Estado, al detectar la insostenibilidad del sistema que imperaba en el mercado eléctrico guatemalteco, decidió abrirse al sector privado, lo que les ha permitido, agrega, no solo ampliar a casi un noventa por ciento la cobertura del servicio eléctrico, sino también “eliminar la mala administración y la corrupción”.
Según Calderón, quien participó la semana pasada en un foro sobre energía organizado por Fundación Friedrich Naumann y la Alianza para Centroamérica, la transparencia en el mercado energético aunado al esfuerzo por transformar la matriz energética es clave para abaratar la tarifa al consumidor, una demanda a voces en casi toda la región.
Basado en la experiencia de Guatemala, considerado un caso de éxito, ¿en qué consiste la transparencia? “Tenemos un mercado abierto donde se compite tanto por costo como por eficiencia, es decir: aquellas energías que son menos costosas y que son más eficientes son las que tienen prioridad en el mercado eléctrico nacional. Además el ente regulador es completamente independiente del Gobierno, sus decisiones son técnicas y la función de este ente regulador es proteger al consumidor grande, mediano y pequeño. Entonces el ente regulador al tener total libertad para tomar decisiones puramente técnicas en función de más eficiencia y costos ha logrado que eso se traduzca de que yo como consumidor, pague menos por unidad de energía”, sostiene.
En 1996, un kilovatio hora consumido en Guatemala costaba nueve centavos de dólar, pero hoy se paga seis centavos por la misma unidad de energía, la mayor reducción de precio se ha aplicado en los últimos siete años con la transformación de su matriz energética.
EL BENEFICIO MULTIPLICADOR
La transparencia del mercado energético se traduce en más inversión. “Hoy por hoy la electricidad se ha vuelto la principal fuente de inversiones en el país. Las últimas dos fuertes inversiones fueron de dos mil millones de dólares para una planta térmica y para una red de transmisión eléctrica. Eso ya te dice que el país es confiable, que es seguro para los inversionistas”, detalla. En el caso de los consumidores, además de tener energía “casi siempre, ha creado un gran mercado de servicios y consumo” y la tarifa se ha reducido en más del 33 por ciento.
Pero las que más se han beneficiados son las industrias. Los precios de sus productos en el exterior son más competitivos. “La energía eléctrica lo que nos permite es tener más fábricas, que con una tarifa más baja evita que estas se vayan Asia o otra parte del mundo”.
“Cuando ves la tarifa de Guatemala, si bien tuvo un aumento en la primera parte del año 2000, por el aumento del petróleo, ahora que ya tenemos más energía renovable, esa tarifa ha ido bajando”, enfatiza el investigador.
CONCESIONES CORTAS
En el abaratamiento de la tarifa eléctrica también las concesiones que el Estado aprueba. Javier Calderón, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales de Guatemala, que en el caso de este país en el mercado regulado las concesiones van de entre cinco a 15 años, aunque reconoce que a veces pueden haber excepciones según la inversión que se contrate durante una licitación pública.
Calderón sostiene que al entregar concesiones con tiempos no muy prolongados, permite “que en periodos más cortos como país puedes ajustar a los cambios a los precios internacionales del petróleo, adoptar tecnologías más eficientes o bien entrar nuevas plantas al mercado eléctrico a competir”.
MARCO JURÍDICO SÓLIDO
Marielos Alfaro, presidenta de la fundación Instituto Desarrollo Ambiente y Libertad (Ideal) Latinoamérica, en Costa Rica, y Carmen Urízar, presidenta de la Comisión Nacional de Energía Eléctrica de Guatemala, reconocen que el gran reto de la región es bajar la tarifa eléctrica a los consumidores, más allá de avanzar en los esfuerzos por transformar la matriz energética y mejorar la eficiencia.
Urízar considera que tener un marco jurídico claro es clave también para lograr esa meta. “En Guatemala hay un marco jurídico muy claro para atraer la inversión privada, en donde obviamente la incorporación de esa inversión al mercado energético de alguna forma también pasa por un proceso de licitación que son transparentes, abiertas”, enfatiza, al recordar que el precio final al consumidor es el resultado de una sumatoria de la generación, transporte y la distribución.
“En Guatemala sí podemos hablar de reducción tarifaria como consecuencia del cambio de matriz, de proceso de licitación abierta y de que esos costos más eficientes se están trasladando al consumidor”, dijo.
Alfaro, por su parte, sostiene que la demanda en la tarifa eléctrica al consumidor es regional y que conocer las experiencias en cada uno de los países donde el costo de la energía está bajando es una alternativa que tienen los gobiernos.
La especialista, quien comentó que en el caso de Costa Rica la tarifa ha estado en ascenso, lo “que no entendemos muy claramente los consumidores”, reafirma que el órgano regulador es “vital” para abaratar la energía. “El tema de la transparencia (en el mercado energético) es absolutamente un requisito imprescindible, si no hay transparencia en esos procesos (de transformar el mercado) entonces no se pueden reflejar las ineficiencias de los sistemas que tienen que quedar en evidencia”, afirma.
En 2014, Nicaragua y Costa Rica tuvieron las tarifas de energía (residencial, comercial, industrial) más altas de Centroamérica, según la Comisión Económica para América Latina y Caribe (Cepal), siendo Honduras y Guatemala las naciones con la energía al consumidor más barata junto con Panamá.
7,560.81 megavatios-hora es la demanda anual de energía en Centroamérica, muy por debajo de los 39,891 megas que utiliza, por ejemplo, México, según cifras regionales.
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