“Es la investigación más importante que se ha realizado sobre los efectos de tocar un instrumento en el desarrollo cerebral”, así la definen los psiquiatras del Colegio Médico de la Universidad de Vermont. James Hudziak, encargado del proyecto, lo resume en una idea: un violín puede ayudar más que un frasco de pastillas a un niño con trastornos psicológicos.
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