Todos buscamos felicidad, pero ¿en qué consiste? “Es el estado natural de una persona. Cuando somos bebés siempre estamos felices y, si algo nos aleja de ese estado, se lo hacemos saber al mundo con nuestro llanto. Cuando tenemos hambre queremos a mamá cerca o cuando estamos incómodos con el pañal”, explica Cipriano Toledo, director del Centro de Psicoterapias Avanzadas (CPA).
Aunque parezca obvio, “la felicidad es la ausencia de infelicidad”, señala Toledo, quien propone descubrir y analizar lo que nos puede hacer infelices para, a partir de allí, hacernos conscientes y corregirlo.
Para descubrir los obstáculos que nos ponemos a nosotros mismos para ser felices el psicólogo propone realizar un sencillo “test” de seis puntos que nos llevará solo unos minutos, pero que puede ayudar a cambiar el curso de nuestras vidas.
“Si se efectúan habitualmente más de dos cosas de este sexteto, la infelicidad está asegurada”, señala el psicoterapeuta, que no se limita a indicar los hábitos o actitudes que nos perjudican, sino que además proporciona consejos prácticos para enmendarlos y poder recuperar ese estado natural de nuestra niñez.
No ayudo a los demás
“Si se quiere ser infeliz, lo primordial es no hacer nada por los demás”, sentencia. “Ver la felicidad en la cara de otra persona por algo que uno ha hecho es una de las mayores fuentes de placer y, si uno se dedica a ayudar otros, verá la ventura ajena con frecuencia y se le dibujará un rictus en su cara que se llama sonrisa”, comenta Toledo.
Gano dinero para ser feliz
Algo que provoca claramente la infelicidad, según Toledo, es creer que ganar todo el dinero posible puede comprar la felicidad. El experto aconseja utilizar el dinero para regalar algo a alguien, ya que “curiosamente la satisfacción de dar a los demás dura mucho más que cuando se hace algo solo para satisfacer algún capricho propio”, señala.
Estoy en familia solo en bodas y funerales
“Si uno quiere ser infeliz debe disfrutar de su familia solo en ocasiones especiales, como cuando un familiar se casa o fallece o considerar que la familia es solo una fuente de problemas”, ironiza
Toledo.
“Si quiere sabotear su propia felicidad aléjese todo lo posible de su familia, ya que sus padres se hacen mayores y requieren ayuda y sus hijos nunca se van a ir de casa y cuando lo hagan le traerán nietos”, prosigue.
Cuido mi salud con pastillas
Según Toledo, algunas personas creen que lo mejor es cuidar su salud de un modo fácil: con pastillas, que “toman para dormir, para despertarse, para la tensión o para aportar vitaminas, porque es mucho mejor y ocupa menos tiempo que cuidar la alimentación, caminar para ir a los sitios o reírse con los amigos”.
“Solo cuando perdemos la salud, aunque sea con un constipado, valoramos realmente su importancia y su influencia en nuestra dicha”, indica el experto.
No tengo amigos
De acuerdo con Toledo, para algunos individuos “si la familia es una fuente de problemas, los amigos lo son más, porque ocupan mucho tiempo y energía y requieren de mucha atención, como acordarse de sus cumpleaños o consolarlos, por ejemplo”.
“Los amigos son una de las mayores fuentes de felicidad a nuestro alcance y no hace falta que sean amigos de los que darían la vida por nosotros o nos prestarían mil dólares sin pestañear, sino personas con las que hablar, reírse, llorar o enfadarse”, según el director de CPA.
Vivo bajo el bendito estrés
“Nada mejor para instalarse en la infelicidad que llevar una vida totalmente estresada y asumir las consecuencias de actuar así, como una úlcera, el insomnio o un ataque de ansiedad, ya que la calma, el bienestar y la paz son cosas de monjes vestidos con túnicas naranjas y la cabeza afeitada”, afirma en tono de broma Toledo.
Para corregir esa conducta o actitud este profesional señala que “se puede vivir en paz sin tener que ingresar en un monasterio y hacer voto de castidad, ya que estar bien también puede ser divertido y fácil”, señala.
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