Durante el mes de julio se dieron hechos históricos en Washington y en la Casa Blanca, que sin lugar a dudas impactarán a todo el mundo. El 7 de julio, el presidente de los Estados Unidos (EE.UU.), Barack Obama, recibió en la Casa Blanca al secretario general del Partido Comunista de Vietnam, Nguyen Phu Trong, siendo la primera vez que esto ocurre en la historia, después de veinte años de restablecidas las relaciones diplomáticas entre ambas naciones y posterior a los cuarenta años de finalizada la guerra entre varios países liderados por EE.UU. y Vietnam. El 14 de julio se logró el acuerdo nuclear con Irán, después de treinta y tres años de aislamiento diplomático y económico de ese país con el mundo occidental y el 20 de julio se izó la bandera cubana en Washington, después de cincuenta y cuatro años de no tener relaciones diplomáticas entre ellos.
Vietnam, EE.UU., Canadá, Singapur, Chile, Malasia, Brunei, Japón, Nueva Zelanda, Perú y México, formaran el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), que aglutinara el 36.3 por ciento del PIB mundial, 31.9 por ciento del comercio mundial y a 800 millones de consumidores finales.
Irán representa el mayor mercado del Medio Oriente con sus 77 millones de habitantes. El país dispone de la cuarta reserva mundial de petróleo y la primera de gas natural (18.2 por ciento del total mundial, contra el 17.4 por ciento de Rusia).
En el caso de Cuba, aún quedan cuatro temas torales por resolver: la exigencia de la devolución de Guantánamo, del fin del embargo y de una compensación económica por parte de Cuba; la devolución de las propiedades confiscadas y la expectativa de que se respeten los derechos humanos en la isla, por parte de EE.UU. Sin embargo, Cuba inició desde 2011 una serie de reformas tendientes a liberalizar marginalmente su economía, incluyendo una nueva Ley de Inversión Extranjera adoptada en 2014.
¿De qué manera nos impacta este pragmatismo asiático, caribeño, del Medio Oriente, con el “Imperio del Norte”? En Vietnam el salario mínimo ronda los 2.75 dólares diarios, lo que equivale a unos 2,269 córdobas al mes, siendo una potencia en la maquila textil-vestuario. Esto es menor al más bajo salario mínimo existente en nuestro país y cada prenda de vestir adquirida en condiciones preferenciales por el TPP desde Vietnam, a esos costos de mano de obra, por los EE.UU. será una prenda menos que provendrá de nuestras Zonas Francas. Asimismo un dólar invertido en Cuba por empresas asiáticas, europeas y estadounidenses (IED), al igual que un dólar gastado en turismo y en nuevas instalaciones Zonas Francas en la isla, podrían representar menos IED, turismo y ventas de Zonas Francas para nuestro país.
Con Irán, en posibilidades de exportar petróleo a todo el orbe, la sobreoferta mundial crecerá, situando el precio del crudo de referencia para Nicaragua, en menos de 40 dólares el barril por algún tiempo y en poco menos el crudo venezolano, con lo que se terminaría de resquebrajar su ya agonizante economía y con ella, probablemente se vendrían abajo nuestras exportaciones a ese país, la ayuda petrolera y no petrolera.
Solamente siguiendo los pasos del pragmatismo y visión de futuro de los “camaradas” asiáticos y caribeños y la inteligencia de mercado de los iraníes, es que Nicaragua se insertará de la manera más eficiente en este nuevo entorno económico que está acorralando cada vez más a una desacelerada China y a una Rusia deprimida. Nunca hay que olvidar que EE.UU. representa cerca del 70 por ciento de nuestro PIB, a través de nuestras exportaciones, remesas, IED, turismo, importaciones y ayuda financiera a través del BID, BM y FMI, por ejemplo.
Solo así podremos erradicar el peor flagelo de la historia de Nicaragua; la pobreza, que es “la peor forma de violencia”, según Mahatma Gandhi.
El autor es catedrático de la Universidad Thomas More
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