Mucho Panamá para poca Nicaragua. El antecedente de hace 12 años marcaba sorpresa y frustración (2-2 y 4-1), esta vez solo hubo lágrimas de lo que se pudo hacer, el resultado fue doloroso, áspero y sin ganas de repetirlo; Nicaragua ha caído como lo hacen los equipos que no saben especular, saltaron a jugar cara a cara, sin inhibiciones, sin temores, como un niño con una metralleta cargada y la suerte hizo que solo tres balas nos hirieran.
Todo inició como un partido épico y terminó en cataclismo. No porque se esperara otro resultado, sino porque todo ocurrió en un instante fugaz. Cinco minutos de brisa volcánica, donde todo acabó, cuando Nicaragua empleaba su mejor juego, con llegadas peligrosas de Carlos Chavarría, Jason Coronel y Bryan García que solo fueron “casi goles”, faltó el zumbido de tempestad y fortuna.
Al minuto 30 los panameños estaban desorientados pero un error en la salida de Nicaragua propició un robo de balón que terminó en gol de Edgar Bárcenas de cabeza, luego al 32, el defensor Melvin Hernández, parpadeó en su espalda y
Justin Simons le arrebató el balón que finalizó postrado en la red, y al 35 sin chance de respiro, José Muñoz castigó la incapacidad de despeje de Mauricio Sánchez.
La segunda mitad, el pinolero Gerald González le dio otro giro al ataque, pero no fue suficiente. Mucho Panamá para poca Nicaragua.
OPINIÓN
“El triunfo fue bueno, no jugamos bien, el desempeño fue malo. Merecimos ganar pero estamos largo de jugar bien”, indicó el técnico panameño Leonardo Pipino.
Nicaragua en teoría no está eliminada. Si quiere ir a repechaje tendría que vencer a Costa Rica y que El Salvador empate con el conjunto panameño en el último juego de la jornada.
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