En ocasiones se nos critica por el enfoque que damos a ciertas informaciones relacionadas con el Gobierno. No es que se nos acuse de mentir, sino de que solo señalamos los errores y denunciamos los abusos gubernamentales, sin hacer balance con el reconocimiento de lo que el Gobierno hace bien.
Curiosamente, a la prensa oficialista no se le pide que además de pintar bonito lo que hace el Gobierno, también lo critique por lo malo que hace. Pero de todas maneras nosotros aceptamos y apreciamos la crítica bien intencionada de quienes estiman a LA PRENSA y quieren que su servicio informativa mejore continuamente.
Inclusive los ataques insanos y difamatorios del oficialismo, descarado o solapado, nosotros tratamos de aprovecharlos también, en lo que sea posible, para mejorar nuestro trabajo.
Por principios estamos convencidos de que la crítica es un derecho de nuestros lectores y amigos y que por lo tanto siempre tiene validez. Pero también es necesaria, porque nos ayuda a identificar y corregir los errores, nos motiva a mejorar nuestro trabajo informativo y nos impulsa a procurar el balance adecuado de las fuentes noticiosas, a buscar siempre la verdad y acercarnos a la mayor objetividad posible.
Si quienes gobiernan compartieran este criterio de principios, si ellos pudieran abrir sus oídos y sus mentes de funcionarios públicos a la crítica de los medios independientes y si atendieran las denuncias de los ciudadanos, sin duda que mejorarían su trabajo y no cometerían tantos errores y abusos de poder.
En el caso del periodismo, uno de los mecanismos principales de su interacción con las audiencias y lectores, es precisamente el de la crítica. Pero la crítica sana y correcta en el marco del respeto a la libertad de información, lo cual no es lo mismo que la presión para que nos sometamos a los deseos e intereses del poder gubernamental, el que ya tiene bajo su control a casi todos los medios, poderes públicos y grupos sociales del país.
El periodismo libre e independiente se ejerce de acuerdo con principios fundamentales e irrenunciables. Entre esos principios está el de que la función del periodismo es informar, criticar y denunciar, ser un contrapoder. Defender, apañar y halagar al Gobierno no es periodismo, sino comunicación oficialista y propaganda.
“Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques, lo demás son relaciones públicas”, expresó el periodista británico George Orwell, paradigma del periodismo libre e independiente de todo el mundo.
En Nicaragua, el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Director Mártir de LA PRENSA, publicó el 17 de agosto de 1950 un editorial titulado ¿Cómo quieren que sea LA PRENSA?, refiriéndose a quienes recomendaban publicar solo noticias neutrales, informaciones inocuas, cuestiones que no crisparan al poder ni perjudicaran la imagen del país.
“Para que los periódicos orienten a la opinión pública es necesario que estén al margen de los grupos políticos y que digan la verdad, aunque esta sea dura y cruel. En eso estamos”, precisó el doctor Chamorro Cardenal. Desde entonces pasaron 65 años, pero también ahora debemos decir que en eso estamos.
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