Desde ayer muy temprano patrullas motorizadas sorprendieron a decenas de tomadores consuetudinarios reconcentrándolos en la sede policial.
El propósito de la “levantada” policial no es para tenerlos presos, sino para rescatarlos y alimentarlos con apoyo de iglesias evangélicas y de pobladores, según explicó el comisionado Arnulfo Rocha, jefe de la Policía de Nueva Guinea.
Sandra Rodríguez, quien hace un trabajo humanitario, explicó que para ayudar a rescatar a decenas de tomadores lo primero que hay que hacer es atenderlos con ricas sopitas de res y variada alimentación.
ALIMENTACIÓN ES PRIMERO
“Yo he hecho lo posible desde hace varios meses en rescatar a diez tomadores consuetudinarios, pero como no tengo un local con las condiciones se me van y continúan con las misma tomadera”, dijo Rodríguez.
Por su parte el jefe de la Policía de Nueva Guinea, comisionado Arnulfo Rocha, dijo que la idea no es tenerlos presos, sino buscar cómo ayudarles a todos los que están inmersos en el licor.
Rocha dijo que en menos de una hora de recorrido por las calles y lugares periféricos de la ciudad, y sobre todo donde se vende licor, han logrado capturar a unos cien borrachos. “Ahí van a estar las 48 horas detenidos, hay que desalcoholizarlos para ver si estas personas pueden ingresar a una sociedad sin licor”, dijo Rocha.
Primera vez
En lo que va de este año es la primera vez que la actual jefatura policial impulsa este Plan Bolo para rescatar a bebedores callejeros. Sin embargo, ante las constantes denuncias y quejas de la población por los actos inmorales de los borrachos habituales en la calle decidieron poner en práctica este plan.
Se estima que unos cien tomadores circulan por el pueblo.
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