La firma encuestadora venezolana Data Mining , informó esta semana que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, tiene actualmente un índice de popularidad de veinte por ciento.
Este dato es muy importante, de cara a las elecciones parlamentarias que se realizarán el 6 de diciembre próximo, ya que la votación que puedan tener los candidatos a diputados del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que es el partido de gobierno, depende bastante de la popularidad política del presidente Nicolás Maduro.
La información sobre el escaso nivel de popularidad de Maduro ha coincidido con la aprobación, por parte de los 17 partidos de la oposición aglutinados en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), de varios acuerdos políticos para consolidar y profundizar su compromiso unitario, entre ellos el de que van a participar en los comicios del 6 de diciembre próximo con tarjeta única.
Otros acuerdos estratégicos también muy importantes, que fueron adoptados esta semana por la alianza opositora, se refieren a la elaboración de una agenda común para el cambio y la reconstrucción de la democracia, que será promovido desde el poder legislativo, y mantener la bancada parlamentaria de la MUD hasta el año 2021.
Estos hechos relevantes para la oposición venezolana, han coincidido igualmente con la decisión de 27 expresidentes iberoamericanos de enviar una carta al presidente Maduro, en la cual demandan que las elecciones del 6 de diciembre próximo “sean libres, justas e imparciales”.
Los exgobernantes democráticos también expresan su disposición a ser observadores del proceso electoral venezolano, para ayudar a que las elecciones se realicen en un clima de confianza y con transparencia. Copias de esta carta se les ha hecho llegar al presidente de Estados Unidos, Barack Obama y al secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien la semana pasada ofreció enviar a Venezuela una misión de observación electoral y criticó, de manera diplomática, la decisión del régimen chavista de impedir que algunos líderes de la oposición sean candidatos en las elecciones parlamentarias de diciembre.
La comunidad democrática internacional está haciendo intensos esfuerzos para persuadir al régimen chavista, de que debe garantizar la transparencia de las elecciones parlamentarias de este año. Lo cual se considera indispensable para la recuperación de la concordia nacional y el restablecimiento pacífico de la democracia.
A estos esfuerzos se ha sumado también esta semana, un grupo de senadores españoles pertenecientes a cuatro de los principales partidos políticos de España, incluyendo al gobernante Partido Popular, quienes llegaron a Venezuela para expresar su solidaridad con la oposición y demandar la libertad de los presos políticos venezolanos.
En Nicaragua también existe un régimen político autoritario que ha quebrantado la institucionalidad democrática y sustituido las elecciones libres y limpias con fraudes electorales. Sin embargo, la comunidad internacional no parece tener por Nicaragua el mismo interés que demuestra con toda claridad por Venezuela.
La explicación es obvia: La solidaridad hay que ganársela. Los venezolanos han luchado heroicamente por la restitución del sistema democrático, de manera masiva y permanente, incluso sacrificando la vida de muchos venezolanos. En Nicaragua, en cambio, muy pocas personas se atreven a luchar por la recuperación de la democracia.
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