“La ideología de género es la última rebelión de la creatura contra su condición de creatura. El hombre moderno pretende librarse incluso de las exigencias de su propio cuerpo: se considera un ser autónomo que se construye a sí mismo; una pura voluntad que se autocrea y se convierte en un dios para sí mismo”. Benedicto XVI
El papa Francisco en la reciente visita pastoral en Suramérica expresó: “La familia forma una pequeña Iglesia, la llamamos ‘Iglesia doméstica’, que, junto con la vida, encauza la ternura y la misericordia divina”. “Poco antes de comenzar el Año Jubilar de la Misericordia, la Iglesia celebrará el Sínodo Ordinario dedicado a las familias, para madurar un verdadero discernimiento espiritual y encontrar soluciones concretas a las muchas dificultades e importantes desafíos que la familia hoy debe afrontar”.
Uno de estos desafíos es la preservación de la familia considerando la indisolubilidad del matrimonio hombre-mujer basándose en la ley natural como estructura básica de la sociedad moderna y su continuidad histórica. Atender al creciente número de fieles divorciados por la ley civil y aun casados por la ley divina.
Ante los últimos acontecimientos de ataque a la familia universal tales como la decisión de los miembros de la Corte Suprema de Estados Unidos para habilitar el matrimonio homosexual con categoría de ley en los cincuenta estados americanos, ignorando al Juez Supremo y declarando justo, legal, y moral que dos hombres o dos mujeres puedan constituir una familia ante los organismos gubernamentales. Esto no es solo una afrenta contra la verdad revelada del Creador: es ignorar el orden de la creación.
Además la solicitud en Suiza de un grupo de ciudadanos para despenalizar el incesto y la aceptación de la pederastia como una “orientación sexual” por la Asociación Americana de Psiquiatría de Estados Unidos dentro de la quinta edición de su Manual de Diagnóstico y Estadística de Desórdenes Mentales debe hacernos reflexionar seriamente.
Todos estos hechos son parte de la agenda del maligno contra la familia natural creada por Dios a fin de pervertirla y anular nuestros valores éticos y morales para retornar a los tiempos de Sodoma y Gomorra, a las orgías romanas de Calígula caracterizadas por el incesto y la sodomía.
Allison Jagger, ideóloga feminista de género —en su afán de destruir la “sociedad patriarcal”— postuló en 1977 como uno de los objetivos de la ideología de género: “El final de la familia biológica eliminará la necesidad de la represión sexual. La homosexualidad masculina, lesbianismo y las relaciones sexuales extramaritales ya no se verán como opciones alternas, fuera del alcance de la regulación estatal; en vez de esto, hasta las categorías de homosexualidad y heterosexualidad serán abandonadas: la misma institución de las relaciones sexuales, en que hombre y mujer desempeñan un rol bien definido, desaparecerá. La humanidad podría revertir finalmente a su sexualidad polimórfica natural”.
Como observamos toda moral queda librada a la decisión individual y desaparece la diferencia entre el bien y el mal. Todo es relativo.
Por ello es crucial defender la familia basados en nuestros valores cristianos, ya que la amplia mayoría de todos los nicaragüenses sostenemos firmemente nuestras creencias y tradiciones, protegemos el derecho a la vida desde el momento de la concepción hasta su fin natural, promovemos el fortalecimiento de la familia con noviazgos que respeten la castidad y la virginidad, con jóvenes capaces de construir familias para toda la vida, rechazamos toda forma de manipulación de nuestra identidad y todo intento de perversión sexual de la niñez y adolescencia.
La familia nicaragüense, acompañada siempre por aquel que ya venció al mundo: Nuestro Señor Jesucristo y su madre santísima María Auxiliadora de todos los cristianos, está firme en su fe y valores.
El autor es sacerdote, director de radio católica Nicaragua.