En abril del 2014 cuando la Asamblea Nacional procedió a la elección de funcionarios para ocupar diferentes cargos en los poderes de Estado, en particular en el Consejo Supremo Electoral (CSE) por encontrarse sus períodos vencidos, expusimos que lamentábamos que en ese proceso no hubiese habido decisiones que reflejaran equilibrio político para referirnos a que no hubo suficiente representatividad de la clase política.
En esa ocasión afirmamos que el tema de la institucionalidad política, y en específico la institucionalidad electoral es determinante para seguir creciendo, generando empleo y atrayendo inversión.
Ese es un tema para Cosep de principios, y así lo hemos expuesto a la nación desde el año 2009 a través de nuestras agendas institucionales definidas para impulsar la institucionalidad y el desarrollo económico y social de nuestro país. Y en las cuales venimos planteando que el Estado debe garantizar procesos electorales bajo una administración imparcial y transparente.
Nuestro compromiso gremial lo hemos enfocado en el desarrollo de la democracia y la economía, y coherente con ello, hemos demandado un diálogo no solo en el ámbito económico sino también en el político, y hemos asumido como bandera, el modelo de las libertades como base para fortalecer el sistema democrático que desde 1990 venimos construyendo.
En esa línea de principios, hemos propuesto en nuestras distintas agendas Cosep medidas para fortalecer la institucionalidad democrática, y en particular, demandamos el nombramiento de funcionarios para los poderes del Estado por idoneidad ética, moral y profesional, no por criterios e intereses partidarios; enfatizando en la necesidad de independencia y transparencia del CSE, demandando cambio de sus magistrados.
Dándole continuidad a esa posición, desarrollamos desde esos años en forma sistemática distintas campañas cívicas por las cuales demandamos “árbitros electorales creíbles” y un CSE “independiente y transparente” integrados por funcionarios electos conforme la Constitución.
Para el año 2013, en nuestro documento denominado los 5 Pilares del Crecimiento, en el primer pilar denominado Gobernabilidad Democrática y Seguridad Jurídica, planteamos la necesidad de fortalecer el Estado Democrático de Derecho y el Principio de División e Independencia de Poderes; enfatizando nuevamente en la necesidad de garantizarse por el Estado, la independencia, transparencia y eficiencia en la administración de los procesos electorales.
Pero además, demandando se procediera al nombramiento de funcionarios públicos conforme requisitos y procedimientos de la Constitución Política en consenso con los partidos políticos de oposición.
Ya muy recientemente, durante el proceso de reforma constitucional culminado en el 2014, presentamos lo que denominamos Principios para una Nicaragua más próspera y democrática, enfatizando en los elementos esenciales de la democracia representativa y en la necesidad, una vez más, de llevar a cabo y garantizar por el Estado procesos electorales libres, justos y transparentes.
En Cosep estamos apostando en forma invariable, por el mecanismo de diálogo y consenso para el fortalecimiento de lo que hemos denominado, la institucionalidad política y económica, por cuanto estamos convencidos y los resultados de los últimos años así lo validan, que esa es la forma que nuestro país puede superar su atraso y enrumbar su desarrollo sostenible.
Es por ello que no es casual, que esa voluntad política se refleje ahora no solo en hechos concretos sino como una política de Estado en el ámbito económico.
Es por todo lo anterior que el reciente nombramiento para la vacante en el CSE no nos deja la mejor señal.
Nos evidencia que esa voluntad de diálogo y consenso en el ámbito económico está resultando insuficiente en el ámbito político, y en particular en la Asamblea Nacional con la falta de consensos con la oposición.
Tenemos que asegurar que ese foro democrático por antonomasia contribuya con el debate de las ideas y aprobación de políticas públicas y a fortalecer la institucionalidad democrática de nuestro país.
El partido de gobierno debe dar la pauta como lo ha hecho con el diálogo económico pero también los partidos de oposición tienen que abrirse a posiciones distintas a las que hasta hoy han tenido sin resultado alguno.
Eso es lo que creemos en Cosep que todavía falta por hacerse y en ello vamos a seguir insistiendo.
El proceso electoral que se avecina debe convertirse en un escenario que le permita recapacitar a la clase política que también es necesario el diálogo y el consenso político para seguir por la ruta del desarrollo económico y social que el país necesita.
EL AUTOR ES PRESIDENTE DEL COSEP.
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