Muchos aspectos podría abordar sobre la vida del doctor Hugo Astacio Cabrera, personaje chinandegano que ejerció la abogacía y la política con una actitud intachable. Escritor preocupado por las costumbres de su amada tierra Chinandega, cumplió exitosamente con la tarea histórica literaria de recoger en un libro las estampas y anécdotas de los personajes presentes y pasados de su ciudad natal.
Era hijo de Alejandro Astacio Delgadillo, escritor y político que contribuyó al triunfo de la revolución liberal de José Santo Zelaya, autor de la novela histórica Las Dos Furias , ambientada en la Guerra Civil de 1927, y en la que se entrecruza a lo largo de toda la trama la personalidad del personaje del revoltoso viejano Francisco Sequiera, conocido como general Cabuya. Y de Orfilia Cabrera Venerio, matrona chinandegana.
Inició su profesión de abogado y notario público en 1947, y su tesis de grado se basó en la originalidad de su pensamiento en pro de una patria unida, con amplio análisis de las fases históricas hacia la unión de Centroamérica. Luchador antisomocista, con amplio sentido demócrata con principios republicanos y conducta irreprochable, principios que se contraponían a la dictadura de Anastasio Somoza García. Luchó junto al doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal contra el iniciador de la dinastía de los Somozas de manera férrea y rectilínea.
Desgraciadamente hoy prevalece un sistema cruel y perverso, tan igual o peor que el de los Somozas. El doctor Astacio a inicios de la década del cuarenta, en oposición a la reelección del dictador se destacó contribuyendo a la formación del Partido Liberal Independiente (PLI) que se constituyó en la reserva moral del liberalismo frente a los atropellos del somocismo. Entre las obras de este personaje chinandegano figuran: Recuerdo de mi prisión (cuando mataron a Somoza); Santísima virgen del trono , matrona de Nicaragua, 1967; Anecdotario chinandegano , 1984; y Anécdotas y relatos chinandeganos y remembranza , 1992.
A juicio del doctor Astacio, Chinandega es una ciudad renacida de las cenizas de la erupción del volcán Cosigüina en enero de 1935, pues, a partir de entonces es que llegaron a asentarse en la ciudad los Tijerinos y los Balladares de León, los Saravia de Managua, los Lacayo de Granada y los Callejas de Honduras. Los Montealegre, aunque originarios de Guatemala, llegaron de Costa Rica, en la persona de don Mariano Montealegre, quien fue el fundador de la familia Montealegre.
El señor Montealegre donó al Gobierno en ese entonces la isla de Icacos o de Aserradores para que allí se construyera el Puerto de Corinto. Otras referencias relatadas por nuestro personaje chinandegano, son los doce ingenios azucareros que tuvo Chinandega antes de 1927, la manifestación que se le hizo en la estación del ferrocarril de esa ciudad, al presidente Juan Bautista Sacasa, cuando este iba hacia Corinto camino al exilio, para increparle su cobardía frente a Somoza.
Y el tren pasó sin detenerse. Nos contó el doctor Astacio que los primeros tractores traídos a Chinandega fueron por los Mantica, los Bequillard de León y los Horvilleur de Granada en 1944. “El Boom algodonero”, la siembra mecanizada, que comenzó en el año de 1947, y la fumigación aérea que despuntó en 1955, año en la que también comenzó a aplicarse el abono químico en gran escala.
Cuando la vecina ciudad de el viejo “vino a menos” cuenta que se trasladaron a Chinandega la familia de los Venerio de origen Italiano a los que se les brindó abrigo y esperanza. Finalmente debo reconocer que sus escritos sobre la historia de Chinandega y principalmente de nuestra Nicaragua, son en el fondo mensajes de civismo, anhelos de cordura y conducta patriótica.
El autor fue asesor tributario de la DGI.
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