Mientras los hogares nicaragüenses comenzaron ayer a pagar el gas para cocinar más bajo desde 2009, las gasolinas y el diesel se situaron casi a niveles de septiembre de 2014, cuando el crudo se comenzó a hundir y se vendía en 95.98 dólares. En la semana del 7 de junio, que sirvió de referencia para fijar los precios de ayer, el petróleo promedió 61.06 el barril, según registros internacionales.
Y aunque los carburantes de uso automotriz y el gas licuado son derivados directos del petróleo, los registros oficiales reflejan que ambos han tenido comportamiento marcadamente diferentes, respecto a la tendencia de la baja que ha experimentado el crudo.
Tras una nueva reducción en el precio del gas licuado, el cilindro de 25 libras, el de mayor consumo a nivel nacional, acumuló ayer un alivio del treinta por ciento desde que el petróleo comenzó a bajar de precio en septiembre pasado.
El abaratamiento del crudo ha dejado un alivio por 82.50 córdobas a las familias de Managua que compran el cilindro mediano, al pasar de 278 córdobas a finales de septiembre a 195.50. Y comparado con febrero del año pasado, cuando este producto alcanzó su nivel más alto en el último año (334.75 córdobas), el ahorro es de 139.25 córdobas.
El comportamiento del gas para cocinar contrasta con el de las gasolinas, las que ayer acumularon un ahorro de entre seis y nueve por ciento desde septiembre del año pasado. En el caso del diesel, el alivio acumulado en el período de referencia es del 19 por ciento.
Basado en el sondeo semanal en Managua del Instituto Nicaragüense de Energía (INE), en septiembre de 2014 el litro de la gasolina súper se vendió en 33.89 córdobas y desde ayer promedia 31.76; en tanto, la regular se vendía en 31.97 córdobas y desde esta semana se comercializa en 28.96.
El litro de diesel, el de mayor consumo a nivel nacional, en septiembre pasado se vendía 28.87 córdobas, y desde ayer en 23.30 córdobas. Comparado con la semana del 26 de enero, cuando las gasolinas y diesel alcanzaron su nivel más bajo desde que el crudo empezó a bajar, el alivio prácticamente se ha esfumado. El litro de súper se llegó a vender en 23.4 córdobas; la regular en 22.32 y el diesel en 21.13 córdobas.
LA DIFERENCIA DE MERCADO
Paradójicamente esta disparidad del mercado de los carburantes, ocurre pese a que el precio del gas butano está regulado, y el de las gasolinas y diesel lo fija el libre mercado, que en la práctica debería asegurar precios más competitivos.
El economista Adolfo Acevedo teme que en el caso de las gasolinas y diesel se estén incrementando los márgenes de ganancias de las petroleras “a costa de los consumidores”.
“Lo que ocurre cuando el precio interno de los hidrocarburos no se reduce en la misma proporción que el de los mercados internacionales, es que aumenta el margen bruto en la cadena de importación, la refinación, almacenamiento, transporte y lo demás”, expresa.
Acevedo dice que el problema también radica en que las empresas que están en el mercado petrolero local, “son muy poderosas y tienen mucha influencia, mientras que los consumidores no están organizados y carecen de fuerza”.
En el mercado petrolero operan cinco empresas distribuidoras de combustibles, dos de estas vinculadas a los intereses de la familia presidencial.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 A ,5 A