Pena de muerte roza a Nicaragua

La autoridad judicial de Estados Unidos ha informado que el prisionero nicaragüense condenado a muerte en ese país, Bernardo Aban Tercero, será ejecutado mediante inyección letal el 26 de agosto próximo. Aban Tercero, de 37 años de edad, fue condenado a muerte en marzo de 1997 después de ser declarado culpable del asesinato del estadounidense Robert Berger, durante un asalto a mano armada a una lavandería perpetrado por el nicaragüense en compañía de otro individuo.

Los organismos nacionales defensores de los derechos humanos han reaccionado en favor del compatriota condenado a muerte. Han apelado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pero también al Gobierno y la Iglesia católica de Nicaragua, a la que solicitan interceder ante el papa Francisco para que pida el perdón de la vida del nicaragüense sentenciado a muerte en Estados Unidos, uno de los cada vez menos países que todavía contemplan y aplican la pena de muerte.

En Nicaragua, como país independiente, la pena de muerte fue establecida en la Constitución Federal de 1824 y permaneció vigente hasta la caída de la dictadura somocista, en julio de 1979. Fue prohibida por el Estatuto de Derechos y Garantías de los Nicaragüenses dictado por la Junta (sandinista) de Gobierno de Reconstrucción Nacional —que junto al Estatuto Fundamental sustituyeron la Constitución de 1974— y tuvo vigencia legal hasta que se promulgó la Constitución sandinista de 1987.

Pero la prohibición jurídica de la pena de muerte en julio de 1979 no impidió que fuera aplicada de hecho, de manera criminal, de la misma manera que el somocismo la aplicaba en forma de “ley fuga”. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) registró los nombres de 50 nicaragüenses ejecutados extrajudicialmente por los sandinistas, bajo la acusación de que eran guardias somocistas, colaboradores de la dictadura o enemigos de la revolución.

De hecho, la pena de muerte en forma de ejecuciones extrajudiciales se siguió aplicando incluso después que terminó el gobierno sandinista en abril de 1990. Para solo mencionar dos casos sonados, de esa manera fue asesinado el antiguo jefe de la contra, coronel Enrique Bermúdez, el 16 de febrero de 1991, y del mismo modo fue ejecutado el líder democrático cívico Arges Sequeira, vicepresidente del Cosep, el 23 de noviembre de 1992.

En la actualidad, según denuncias de los organismos de defensa de los derechos humanos las ejecuciones extrajudiciales siguen ocurriendo en el país. Así han calificado, entre otros, el caso de Santa María de Pantasma ocurrido el 20 de enero de este año, cuando dos alzados en armas fueron liquidados mediante un bombazo y acto seguido un supuesto colaborador fue ejecutado.

La aplicación de la pena de muerte en Nicaragua, de esa manera o mediante cualquier otra, repugna a la conciencia de los nicaragüenses tanto por motivos religiosos como por razones éticas y convicciones democráticas.

Los crímenes graves deben ser castigados severamente, pero la vida humana es sagrada y por principios no debe ser suprimida por castigo penal. Es justo y necesario, por eso, abogar para que la ejecución del nicaragüense Bernardo Aban Tercero no se lleve a cabo y la sentencia de muerte le sea conmutada. La intercesión del papa Francisco en refuerzo de las apelaciones de los organismos de derechos humanos, podría ser decisiva en este caso.

Editorial Bernardo Aban Tercero Nicaragua pena de muerte archivo

COMENTARIOS

  1. Luis Ramon Sevilla S.
    Hace 11 años

    Hoy en día en Nicaragua excite, pero es algo que no se menciona. La ley del monte – los que roban ganado y los que violan mujeres, «alguien los ejecutan» y no son civiles. No nos damos cuenta porque lo mantiene callados ciertas personas. Siempre ha existido. Se que algunos presos durante los 80’s lo hacían para reducir su sentencia y a los que mataban no erran roba ganado o violadores. Son los trabajitos especiales que exciten en nuestra sociedad. Matando a los malos – extraoficialmente.

  2. Fernando sanchez
    Hace 11 años

    Pensaba que la juventud Nicaraguense solo estaba interesada en la francachela y diversión y estaba equivocado. La jóven autora del articulo, viene a demostrarnos a todos los incrédulos que aún persisten valores de ética y moralidad. Esos principios y valores que deberían ser inherentes en el ser humano pero que(en casos como el referido) por codicia y avaricia venden su alma al diablo, igual que judas izcariote vendió a Jesús aunque pagó su pecado ahorcándose.

  3. marlon
    Hace 11 años

    la pena de muerte es un tema controversial donde y cuando debe aplicarse ? En mi opinion depende de las circunstacias . en paises de alta criminalidad como en mexico o los paises del triangulo norte es necesario aplicarla pues seria el unico metodo de parar a los criminales desalmados de sangre fria .

  4. 5-Mentarios
    Hace 11 años

    se imaginan que NO EXISTIERA la pena de muerte en GRINGOLANDIA, todo esos criminales vivirian tranquilos de por vida en prisiones pagados por el impuesto de los ciudadanos y residentes gringos, alla en Gringolandia al criminal asesino sabe de las consecuencias si le quita la vida a otro SER HUMANO; en lo personal yo soy PRO-PENA de MUERTE, a los asesinos, narco terroristas, violadores en todo el mundo se le deberia de pagar con la misma moneda, alla no importa la nacionalidad del criminal

  5. Roberto X. Blandino
    Hace 11 años

    Creo en dios,nuertro creador y no estoy de acuerdo con la pena d muerte del nicaraguense en los Estados Unidos.Pues creo que la vida es sagrada mas solo dios la pued quitar,el la dio,el la quita.En las modedas d 25centavos de Estados Unidos dicen «In God we trust»si enverdad este pais cofiara y depositara su fe en Dios no le quitaria la vida por un crimen cometido y se que tanpoco esta bien que alguin le quite la vida a otra persona,puer ni nosotros mismo podemos quitarnos la vida asi que…

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