Hasta hace un año trabajé en un proyecto Green Field, tierra verde, terreno virgen, así definido por su origen, partiendo de cero, significando además la “virginidad” del lugar donde se emplazará; no es un proyecto Brown Field o ampliación de existentes.
Interesantes conceptos modernos; el primero se reza bajo el refrán “No hay que tocar a Dios con las manos sucias” y las corporaciones al invertir se interesan en profesionales muy ejemplares e integrales, por supuesto, bien capacitados. Es la ciencia evolucionando con lo técnico, lo económico, la diversidad, la integridad social y el compromiso del crecimiento respetando la humanidad.
US$5.5 billones era su valor por sus estudios de Conceptual y Pre-factibilidad; “nuestro” canal ha proyectado cincuenta billones.
Iniciando el 2011 me incorporé a sus estudios de factibilidad, después básica e iniciamos la de detalle, aquella con que se construye. No sé en cuál está nuestro canal.
Siguiendo con la abominable jerga de las inversiones corporativas, el proyecto entró en un slow-down por el valor de los commodities a nivel global, en español, responsabilizaron a los chinos de no ser demasiados consumistas y por una resolución negativa de la Comisión Medio Ambiental. Tamaño problema si tomamos en cuenta literalmente que el sitio donde se emplaza el proyecto, no tiene nada de Green, pues es ni más ni menos que el norte desértico de Chile. Este proyecto minero está en reposo.
¿Qué será de nuestro canal? Pues asusta como estamos; no conocemos la etapa de estudio y para remate, nuestra tierra es Green y muy Green que ni los ciegos, con mucho respeto, lo pueden negar por tanto “olor a tierra mojada”.
Era un proyecto Fast-Track. Este concepto para muchos políticos e incluso profesionales es hacerlo a la carrera. Fast-Track es la óptima relación costo tiempo ingeniería/ construcción/ inicio, retorno de inversiones.
Su puesta en marcha se proyectaba alrededor 2017 —cinco mil trabajadores en el pick; siete años por ingeniería/ construcción.
Haciendo una gruesa relación directa en base a la inversión, la construcción en siete años de nuestro canal, desde su ingeniería, pasaría por nueve frentes de trabajo simultáneos. cincuenta mil trabajadores.
1. Medio Ambiente para encapsular las operaciones de ruta, mínimo 230 metros de ancho y 26 metros de profundidad, centros de ecología, turismo y acuicultura; 2. Punta Águila; 3. Lago Atlanta 400 km²; 4. Tramo canal en tierra 173 km; 5. Tramo de 105 kilómetros Lago Cocibolca; 6. Esclusas Águila Eloísa y río Punta Gorda; 7. Puerto Brito. Zonas de libre comercio 140 mil habitantes; 8. Otras instalaciones por complejos turísticos, aeropuerto, carreteras, plantas de electricidad, acero y cemento; 9. Medio Ambiente por protección de fuentes hídricas Lago de Nicaragua, reservas forestales, corredores biológicos, especies y humedales. Reversión de la deforestación.
Cada año 5,100 barcos con treinta horas de tránsito cada uno, dicen las autoridades. Portacontenedores de 25 mil TEU, barcos graneleros de 400 mil y petroleros de 320 mil toneladas. El agua, de la cuenca del río Punta Gorda. Como nicaragüense me entusiasma la idea; Rubén también la soñó grande. Como técnico lo veo posible, pero no en manos de este chinito que no le veo dedos para el piano. A estas alturas por simple honestidad ya habría definido concretamente en qué fase estamos y en que terreno estamos parados o en qué lodazal nos estamos hundiendo; nada de serio. Hay mejor gente y capacidad en este mundo
¿Lo necesitamos? El gobierno chino no se ve partícipe y otros gobiernos observan. En su favor, China ha desarrollado grandes proyectos, Tren Bala diseñado por Alemania, represa Tres Gargantas, ¿qué temer? Pues la verdad que mucho; ellos podrían tener diez Chernobill y todavía les quedarían muchos chinos y mucha tierra; Nicaragua no tiene ese lujo; se necesita una gigantesca competencia profesional.
Como proyecto gigante haré una pregunta gigante, probablemente muy artesanal y acepto todo tipo de críticas. Economistas e ingenieros tendrían la palabra para alternativas, pero ¿cada una de las 1.5 millones de familias nicaragüenses podrían financiar y ser propietarios de este proyecto de todos nosotros?
El gobierno tendría la labor de lograr esta realidad y obtener el aval, ¿o no?
Números: son US$1,300 x año x 25 años cada familia, lógicamente más intereses blandos. ¿Inaccesible? ¿Locura? ¿Se desmayaría el FMI o el BM?
El autor es ingeniero.
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