Aunque su guante atrapó todo lo que se movía, Everth Cabrera no pudo maquillar su discreto desempeño ofensivo, ni su falta de electricidad en las bases, y quedó fuera de los Orioles de Baltimore, quienes lo han puesto a disposición de los demás equipos, lo que constituye un severo golpe en las pretensiones del nica, de relanzar su carrera en Grandes Ligas.
Cabrera ha sido designado, por asignación, la figura administrativa que se adjudica a un jugador cuando es retirado del roster de 40 hombres y abre un compás de diez días, en los que el nica puede ser cambiado, dejado en libertad o enviado a las Ligas Menores, aunque en este caso, esto último requiere de su consentimiento.
Los Orioles adquirieron a Cabrera como agente libre el pasado 25 de febrero, luego de no recibir extensión contractual de los Padres de San Diego y tras sacudirse una serie de dificultades legales, entre ellas ser detenido por conducir bajo influencia de marihuana y resistirse a la detención. Posteriormente evitó ir a prisión.
Y aunque los Orioles habían visualizado la posibilidad de disponer de un jugador rápido en las bases, agresivo al bate y eficiente a la defensiva, Cabrera no fue ese pelotero que ellos esperaban, al extremo de redondear .208 en su promedio al bate, con siete carreras anotadas, cuatro empujadas y solo dos robos en 29 partidos.
“Cabrera fue otra apuesta fallida del gerente general (de los Orioles) Dan Duquette”, escribe Mark Brown, de SBNation.com. Cabrera había sido un jugador con un título de bases robadas en la Liga Nacional (44 en 2012) y con un viaje al Juego de Estrellas (en 2013). Pero desde entonces ha tenido que lidiar con problemas.
Primero enfrentó una suspensión de cincuenta partidos por consumo de sustancias prohibidas, luego una seguidilla de lesiones que disminuyeron su tiempo de juego y lo sacaron de ritmo, después lo de su detención por la marihuana y no recibió contrato de los Padres.
Y tras una etapa de incertidumbre, los Orioles le ofrecieron un pacto de un año por 2.4 millones de dólares, con la esperanza de agregar velocidad a un equipo que resultó último en bases robadas en las Mayores en 2014.
POSIBLES ESCENARIOS
En lugar de eso, Cabrera batalló con el bate y no pudo volver a mostrar el esplendor que exhibió entre 2012 y 2013, cuando parecía una estrella en construcción. Ahora tendrá que esperar qué ocurre en los próximos diez días, en los que podría ir a otro club, quedar sin equipo o ir a las Menores.
Por el momento es difícil prever cuál es el próximo escenario de Cabrera, cuyas acciones se desplomaron debido a su pobre desempeño con Baltimore. Pero siempre hay algún equipo que requiere de un jugador defensivo y con habilidades para actuar en más de una posición.
Por ahora, la carrera de Cabrera ha sufrido una pausa que solo el tiempo determinará qué tan prolongada es. Lo que sí queda claro es que su experiencia en Baltimore quedó por debajo de las expectativas y eso es un golpe drástico, aunque este muchacho ha sabido levantarse antes.
ÉXITO MUY BREVE
Everth Cabrera fue firmado en el 2004 por los Rockies de Colorado, desde donde fue extraído por los Padres de San Diego en el 2009 mediante la Regla 5, que da oportunidades a jugadores de Ligas Menores que no han sido promovidos en cinco años con otras organizaciones.
Debutó en las Mayores con los Padres precisamente en 2009, aunque su mejor año fue 2013, cuando terminó con .283, debido a 108 hits en 381 turnos, con 37 bases robadas. Fue llamado al Juego de Estrellas, pero luego de eso vino la suspensión de cincuenta juegos y le ha costado relanzar su carrera.
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