Y su vocación siempre fue el quehacer literario. Las inquietudes políticas llegaron después y de ser un espejismo se transformaron en trágica realidad.
¿De quién estoy hablando? Del laureado escritor, Sergio Ramírez Mercado, quien interrumpió su inspiración literaria para irrumpir en el juego mortal de la revolución que encabezaba el minúsculo grupo enmontañado, identificado por las cuatro letras, que con el paso del tiempo sembraría los campos de Nicaragua de dolor, sangre y muerte, en nombre de la libertad.
¿Estaba involucrado con el clandestino FSLN cuando publicó su primer libro, Cuentos, en 1963? No lo sabría decir, pero es muy probable que la semilla de la rebelión ya estaba germinando en su cerebro privilegiado, al irse dando cuenta de lo nocivo del régimen dictatorial al que había estado muy ligado desde el inicio de su adolescencia. Pero su vocación de literato estaba en pleno desarrollo y en 1970 nos regala una de sus mejores novelas, Tiempos de fulgor , a la edad de 28 años.
¿Por qué el espejismo de la política logra engañar al escritor de corazón en la década de los setenta? Fue cuando su capacidad de escritor predestinado estaba en el apogeo de su desarrollo literario y lo frenó para incursionar más intensamente en la causa de la revolución. Hay un destello en 1971 y otro cinco años después, en 1976, lo que indica que la literatura pasó a segundo término y las ansias de liberar a Nicaragua del yugo de la dictadura somocista primero.
El escritor se estaba preparando para la guerra, para conseguir la paz. Y llegó la guerra, pero la paz no se ha podido instalar como Sergio lo soñó.
Sergio Ramírez Mercado entró triunfante en la Nicaragua “liberada” como miembro distinguido de la Junta de Gobierno. Después sería vicepresidente de Daniel Ortega hasta las elecciones de 1990, en las que corría por supuesto como vicepresidente por el FSLN. Sergio Ramírez ha sido el único vicepresidente de Nicaragua que ha tenido el poder real, porque el presidente Ortega se dedicó a manejar la política partidaria para adueñarse del partido sandinista, mientras su vicepresidente se encargaba del manejo del país.
Ortega tuvo éxito en su misión de poder partidario, pero Sergio Ramírez fracasó y se convirtió en disidente del FSLN. Fundó el MRS con miras a desplazar a Daniel Ortega del poder y ya sabemos el resultado de esa gestión. Actualmente Sergio Ramírez está alejado del quehacer político y se dedica de lleno a lo que nunca debió haber abandonado, pero el daño ya estaba hecho porque lo que dejó de escribir en nombre del poder político, jamás podrá ser recuperado. La inspiración literaria es como el fluir de los ríos y así como el agua que no bebemos se pierde en la inmensidad del mar, la inspiración que no aprovechamos se pierde en el infinito de la nada. Por eso es inútil preguntar lo que hubiera escrito Sergio Ramírez Mercado de no haberse ausentado, siguiendo el fulgor de la rebelión armada. De lo único que puedo estar seguro es que el espejismo de la política solo le dejó sinsabores, frustraciones, enemigos gratuitos y traiciones. Lo demás es especular. Sin embargo, hay otro aspecto cierto. El intelectual en el apogeo de su vida, cuando el éxito era una ilusión y los premios una incógnita, dijo: “Prepárate para la guerra si quieres conseguir la paz”. Mientras que el escritor premiado y realizado, en la cumbre de su madurez humana acaba de decir: “Si quieres paz, prepárate para la paz”. Toda una filosofía existencial que elevó al estimado escritor a los altares de la sabiduría.
El autor es periodista.
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