Hace dos meses, aproximadamente, en la comunidad de Güisquiliapa, Jinotepe, la fundación protectora de animales Rescatando Huellas encontró a una de sus perritas colgando de un árbol. Princesa fue sujetada con un alambre y aún se desconoce quiénes la ahorcaron.
El hecho se produjo a unos trescientos metros del albergue, en el barrio Omar Torrijos de esa comunidad. Para entonces la fundación tenía diez días de haber adoptado a Princesa, dándole las condiciones necesarias para su protección.
Los colaboradores de la fundación al realizar una inspección en el área pudieron constatar que ahí se encontraban otros cadáveres de animales que también habían sido sacrificados, hallando sangre, piel, huesos, collares y correas.
A pesar de que el refugio de los animales está enmallado, no se explican cómo Princesa se pudo escapar. La presidenta de la asociación, Mabia Espinoza, dijo que interpusieron la denuncia en la policía de Jinotepe, pero las autoridades minimizaron el caso.
“Queremos que se reglamente la Ley 747 de protección y bienestar animal, exigiendo que se empiecen a aplicar penas hacia las personas que cometan actos de crueldad, desde privar los derechos de los animales, relacionados con su alimentación y salud”, expresó Espinoza.
También en un barrio de Managua apareció recientemente un perro colgado de un árbol.