Las esperanzas son las últimas que se pierden. Con ese refrán, Edgard Coulson Molina, el rastafari de la ensortijada melena larga, que le llega al ojo del pie, expresa su profunda y arraigada fe en que, en un futuro no muy lejano, resuelto el litigio fronterizo entre Nicaragua y Costa Rica, su pueblo, San Juan de Nicaragua, sea uno de los mejores destinos turísticos del país.
Naturaleza e historia, las aguas del Mar Caribe y torrentes de agua dulce, son para Coulson, los mejores “ingredientes” para acoger al turista nacional y extranjero en esa esquinita del sureste del país, donde se mezclan diferentes culturas, entre mestizas, Ramas y Kriol. Las comunidades de Cantagallo, Rama Kay, Cangrejera, Jobo y el mismo San Juan son expresiones de la cultura afrocaribeña.
A sus 60 años, este negro de ascendencia inglesa, nacido en Greytown, es parte de la historia que ofrece San Juan. Su tatarabuela yace en el Cementerio Británico (negros), uno de los cuatro camposantos, cuyos vestigios son los mejores exponentes de diferentes épocas que van desde el dominio español hasta el inglés.
Su primer nombre fue El Desaguadero, se originó de uno de los navíos de Alonso Calero y Diego de Machuca, exploradores del río San Juan, cuando lo recorrieron en 1538. Después Greytown, nombre que adoptó en homenaje a Sir Charles Grey, gobernador de Jamaica, al ser ocupado en 1848. En 1983 desapareció por la guerra y resurgió en 1991 el pueblo que ahora suma unos 2,160 habitantes.
Coulson recuerda haber emigrado a Buefields cuando apenas tenía unos 8 años, y muy joven decidió recorrer el mundo, como cocinero profesional trabajó en embarcaciones. Viajando por Norteamérica, Suramérica, el Caribe, encontró su identidad en República Dominicana y tras 26 años de estar fuera de Nicaragua, retornó a su patria y a su natal San Juan, donde está apostando a desarrollar el turismo.
Su negocio es Cabinas el Escondite, donde variedad de orquídeas, árboles ornamentales y hasta el vuelo de lapas, le dan un ambiente acogedor. Su pasión es el cuido y reproducción de tortugas. Su identidad e ideología, pertenecer a la Sociedad de Hermandad Rastafari, “la cabellera representa quién, cómo soy, y dónde pertenezco, ayudamos a quien se puede ayudar; somos gente de paz, de amor, vivo en este pequeño paraíso, ¿cómo hay gente que dice que no existe Dios y esta naturaleza?, interrogó”.
Este “rasta” refiere que los turistas prefieren la comida de mariscos, pescados, mientras se ufana de tener una cuchara exquisita. “Yo cocino lo que el cliente me pide, pero me gusta cocinar mariscos, comida japonesa y caribeña como un buen rondón, rice and beans, guabul, pollo caribeño, aquí preparo el platillo ‘Criminal’, es con fruta de pan y deben probarlo”, dijo Coulson.

TURISMO DEPRIMIDO
Considera que las condiciones para desarrollar el turismo están dadas en San Juan, pero lo siente “deprimido”, por el litigio de Harbour Head con la vecina Costa Rica, “que toda la vida ha sido nicaragüense”, asegura. Por lo que recomienda a las autoridades militares y policiales dar un buen trato a los turistas, así como a los ciudadanos de la localidad, al señalar que por los controles se les restringe el paso a sitios turísticos y algunas veces se cometen abusos. “Somos un puerto costero y en todas las costas se mueve la droga, pero no puede ser que vean a San Juan como una ciudad de narcos, deben velar por dar una buena imagen al país”.
San Juan de Nicaragua, resume 475 años de existencia e historia, ahora cuenta con servicio de energía eléctrica, casi las 24 horas del día. Su actividad económica predominante es la pesca artesanal, exporta camarón y pescados nativos del mar y agua dulce. Su mayor riqueza natural es la Reserva de Biosfera Indio Maíz, en cuya travesía se observan monos congos, perezosos y variedad de pájaros, mientras en las costas del río San Juan, sobresalta el descanso placentero de los cocodrilos y cuajipales.

EL TURISMO ES EL RETO
César Collado, exalcalde y presidente de la Cámara de Turismo (Cantur), dice que el gran reto de los sanjuaneños es el turismo, y en función de desarrollar un proyecto de esa naturaleza, el Gobierno Territorial Rama Kriol (GTRK), capacita a unos treinta guías de diferentes etnias para brindar mejor servicio a los turistas.
Reconoce las obras del Gobierno con la Ruta del Agua, que permitió la construcción de un aeropuerto internacional, la restauración de los cementerios de Greytown, el dragado del río. Y señaló como acciones de soberanía nacional lograr la articulación de San Juan con la nación, a través del abastecimiento y la comercialización; la moneda nacional, después que predominaba el colón y el dólar, entre otras.
El también propietario del hotel restaurante Sabor Tropical, señaló que “sigue en el debate el tema del turismo, nos hace falta lograr la armonía institucional para promover a San Juan como destino turístico desde Intur y mayor apoyo de las autoridades, incluso militares, para que aunque ejerzan control, los turistas tengan acceso a los diferentes sitios sin problemas”.
A su juicio, los turistas demandan tour por las noches para avistamiento de caimanes, por senderos hacia la reserva, hacia donde quedaron anclados barcos históricos de la época de la fiebre del oro, en la bahía del San Juan, pero también a las lagunas Manatí, Sílico, entre otros.

PATRIMONIO HISTÓRICO
Greytown abriga vestigios de cuatro cementerios, donde fueron enterrados extranjeros que por diferentes circunstancias murieron en ese lejano lugar y sus restos descansan bajo las construcciones fúnebres de acuerdo con su raza, nacionalidad y creencia religiosa.
Allí se encuentra el cementerio norteamericano, El Británico, El Español o Católico y el Masón.
