Gonzalo Cardenal M.

¿Quién gana más, el que perdona o el perdonado?

Los resentimientos, rencores y odios son sentimientos tan generalizados en nuestro pueblo que ya los considera como naturales, inofensivos y legítimamente experimentables, porque el que los siente generalmente no es el agresor del hecho que ha producido esos sentimientos, sino más bien la víctima de injusticias y daños causados por otros. Además creen que esos sentimientos no tienen consecuencias negativas para ellos, e inclusive, sienten cierto placer masoquista en alimentarlos y en no perdonar a sus agresores.

Sin embargo, la realidad es que es urgente y vitalmente importante ser dóciles al mandato de Jesús de perdonar setenta veces siete, y que si no lo hacemos él no nos perdonará el último día (Mateo 6,12; 6:14; 18,21-22; 18,23-25; 1 Juan 4,20; Marcos 12,31 y Lucas 6,27).

Sin embargo no es tanto para ser virtuosos que debemos perdonar. Hoy en día los psiquiatras dicen que muchísimos de los problemas emocionales nos vienen de los sentimientos de culpa y de los resentimientos. Y que en un grado alto la salud física depende de nuestra salud interna. Es decir que la salud interna y física es afectada por los resentimientos.

Entonces no es solamente para ser buena gente que debemos perdonar, sino para nuestro bienestar físico y emocional, porque el guardar rencor es como almacenar un veneno que nos “enchicha” y nos destruye. Se envenena el alma, y eso nos lleva a la autodestrucción. Por lo tanto, el perdón no es una virtud, es más bien una defensa, porque el perdón es un antídoto (la contra) para el veneno del resentimiento.

En segundo lugar, no es para el bien del otro. ¿Quién sufre más, el que odia o el que es odiado? ¡Es evidente que el que odia! El que odia sufre, mientras el otro, a lo mejor ni cuenta se da. Aparecen entonces las jaquecas, la colitis, la úlcera, la neurosis, el infarto y otros muchos males. No es pues, para el bien del otro, porque entre más te ofende, menos le interesa tu perdón sino que a lo mejor está logrando, precisamente, lo que deseaba, amargarte la vida. El resentimiento, a quien destruye, es al resentido.

Ustedes pueden pensar: “pero es que yo puedo hacer algo que le haga daño”. Sí, es cierto, podés hacerle daño, pero mientras tanto, te lo estás haciendo a vos mismo y a personas inocentes que nunca te hicieron daño, por eso es que “la venganza del cristiano es el perdón”.

En tercer lugar, no es para quedar bien con Dios. A él no le hacés ningún favor, sino que, el que perdona se hace el bien a sí mismo. En realidad lo que él desea es que la gente sea libre para que podamos disfrutar del cielo que comienza aquí.

El perdonar es para ser felices con nosotros mismos, con los demás y con Dios, que solo quiere tu bien. Hoy está de “moda el amor”, pero los cristianos no hemos puesto de moda el amor al enemigo. El enemigo es el que te hizo daño. Amar es también perdonar. El perdón es una manifestación del amor y, como el amor es primero una actitud y luego un sentimiento, entonces hay que cambiar de actitud hacia la persona. Decidir amarlo, como si nunca nos hubiera ofendido. Pero como esto generalmente es muy difícil, debemos pedirle a Dios que nos ayude a lograrlo y él definitivamente lo hará. ¡Me consta!

El autor es coordinador de la Ciudad de Dios.

COMENTARIOS

  1. Manuel Saavedra Marcos
    Hace 11 años

    Ante la sociedad terrenal como referencia, gana mas El Perdonado, consciente o no de sus acciones. El que perdona no lleva estadísticas, no compite, no suma, solo hace crecer su moral espíritual sin ponerlo en vitrina

  2. Oscar Angel
    Hace 11 años

    Esto me recuerda un adagio que dice: Quien sufre mas, el envidioso o el envidado? Obviamente que el envidioso pues el otro como usted dice, a lo mejor ni cuenta se da. La envidia es causada por ver a otro gozar de lo que deseamos; los celos, por ver a otro poseer lo que quisiéramos poseer nosotros.

  3. felix
    Hace 11 años

    bueno si viene un tipo con un machete y te corta los dos brazos y haces tu pregunta quien gana mas el que perdona o el perdonado sino ve el caso de el terrorista checheno que hizo explotar varias bombas y asesino aun policia el abogado esta diciendo que lo perdonen que es pobrecito manipulado por el hermano esta bien que te perdone Dios pero la justicia no la podras esquivar

  4. Viejo estupido Castigo
    Hace 11 años

    por supuesto hay que perdonar
    Pero también castigar al caudillo al asesino al torturador al abusador político al pecador al que mordaza la libertad al manipulador al que roba voto al que hace fraude al que exilia a políticos y sin trabajo en su patria
    al que se receta pensiones vitalicia y le quita al desgraciado pobre pension reducida al fanatico político y religioso al extremista derechista e izquierdista etc.
    Recordemos castigar es ayudar a dios que castigara estos delincuentes que hasta

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