Después de dos años de no visitar Ometepe he vuelto recientemente a la Isla de Oro. La atracción que sobre mi persona ejercen esos dos bellos volcanes en medio de la mar dulce es algo que ni yo mismo puedo explicar.
Encontré mucho progreso, desde las terminales de la Portuaria en San Jorge como en Moyogalpa, con salas de espera, servicios higiénicos aseados, ampliación de parqueos, buen trato al visitante, hasta un nuevo ferri que ahora surca el lago, el “Che Guevara”, moderno, amplio y seguro, lo cual demuestra inversión gubernamental y otorga un mayor rango de opciones al turista.
Moyogalpa está transformado, una variedad de restaurantes, café, lugares de música y múltiples ofertas hoteleras han convertido a la pequeña ciudad en un lugar placentero y agradable.
Internamente la cosa es diferente, hay escasez de financiamiento para el pequeño agricultor, los insumos agrícolas son caros y a sobre precio, la estructura gubernamental es deficiente. Si tomamos un ejemplo como es el sector escolar, el Mined, distribuyó libros pero quedó por cubrir un alto porcentaje del universo estudiantil. En materia de computación la Fundación Zamora-Terán donó computadoras a un buen número de niños, pero el cuello de botella de dicho programa, es que solo existe un quiosco de internet para esos usuarios.
Tuve oportunidad de hablar con campesinos, pequeños agricultores, maestros de escuelas, delegados de la palabra y profesionales. Ellos ven el progreso que refleja la isla proveniente de dos fuentes. Primero: el turismo, que siempre deja algo y que ha ido cambiando las estructuras. Segundo: las remesas, hay miles de isleños en Costa Rica, otros en Estados Unidos y ahora hay una nueva corriente a Europa. No hay futuro para los jóvenes.
La actuación gubernamental en contra de Milton Arcia los tiene asustados. Todos se preguntan: si eso ocurrió contra un hombre rico y poderoso como lo ha sido Arcia, ¿qué les depara a ellos?
Milton Arcia ha sido una figura controversial en la isla, su éxito económico, su carácter terco y prepotente, muchas veces le ha atraído envidias y ha habido personas que se han sentido ofendidas por alguna actuación del personaje.
Corrió para alcalde de Moyogalpa como también para diputado y en ambas campañas perdió, pero todos le reconocen su extracción popular y su esfuerzo.
El hotel destruido, era un proyecto viejo, que nunca terminó. Una cosa era clara, estaba situado en la orilla del lago y eso iba en contra de muchas disposiciones ambientales y sanitarias. ¿Qué por qué se le dejó construir en ese sitio y nadie dijo nada en su momento?, es un misterio.
Pero de eso, a justificar lo que se le hizo, y el lujo de prepotencia y atropello con que se actuó, hay un mundo de diferencia. La gran pregunta que me hago es la siguiente: ¿Cómo el Gobierno teniendo todos los elementos para abrir un expediente judicial o administrativo en contra del ciudadano Milton Arcia, no lo usó, pudiendo ejercer un justo juicio?, lo que provocó fue un mártir.
¿Fue una torpeza o lo que se quería era sembrar el miedo? Si esto último fue el objetivo, se logró: ¡hay miedo!, la gente habla en voz baja y con cuidado sobre el hecho. El zarpazo está bien dado, en plena cara, irrespetando el más mínimo concepto de derecho.
La imagen de un hombre semidesnudo, arrastrado por policías, gritando su dolor y su atropello, ha circulado alrededor de esta aldea global. En un segundo, la “marca Nicaragua” que se ha venido construyendo para el turismo, se vio desintegrada en mil pedazos y la modernización y ampliación de los puertos o el nuevo ferri que surca el lago, quedaron borrados por la magnitud de la barbarie. Todos al verlo, comprendimos el retroceso de la República, la mentira del “Estado de derecho”.
De nada sirven nuevos códigos, nuevas instituciones o nuevos arreglos. Un ciudadano ha sido mancillado en su dignidad, irrespetado y pisoteado en sus derechos. Un ciudadano ha sido pulverizado por el poder omnímodo, por el poder absoluto, que destroza las instituciones de la República, y siembra el terror y el miedo.
El autor es periodista.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A