Las principales fuentes de agua superficiales que abastecen a las familias en la zona rural están parcial o totalmente secas.
Arístides Álvarez, miembro de la red de los Comité de Agua Potable y Saneamiento (CAPS) a nivel nacional, manifestó que la crisis de agua que se vive este año es más intensa porque solo en Chinandega, por ejemplo, se secaron tres ríos: Negro, en Villanueva, y Guayo y El Guasaule, en Somotillo. Los tres abastecían a varias comunidades, que ahora obtienen agua a cuentagotas.
“Aquí los ríos están secos, los pozos domiciliares están dando sus últimas gotas, la situación está crítica. Lo que conseguimos de agua es solo para consumo y ahora cuesta conseguir el agua, pero nuestra esperanza es que caigan las primeras lluvias, porque desde el año pasado estamos aguantado esta sed”, declaró Álvarez.
Una situación similar se vive en Carazo, donde más de 35 comunidades se están abasteciendo de ríos, que se han convertido en charcos o quebradas naturales rocosas, tal es el caso del río Escalante, donde la población de Chacocente además de abastecerse para el consumo, sacaban camarones de río y peces.
El río Escalante es también una fuente de agua para los monos y otras especies, que por la situación han tenido que migrar.
Raúl Umaña, poblador de Escalante, indicó que el año pasado, cuando cayeron las primeras lluvias, el río se llenó pero antes de llegar al mes de enero ya estaba seco de nuevo.
“Conseguir el agua es difícil aquí, hay que acarrearla de los pozos, que no son muy seguros, porque la última vez por maldad al pozo le echaron dos zorros y el agua se contaminó, ese pozo ya no se usa, ahora tenemos que ir al (El) Astillero a traer agua”, sostuvo Umaña.
TURISMO HA DECAÍDO
En el sistema de lagunas Moyuá, Tecomapa y Las Playitas, ubicado en el kilómetro 72 de la Carretera Panamericana Norte, la Asociación de Pobladores de Moyuá enfrenta las consecuencias de la drástica baja en el nivel de las aguas de las lagunas.
Según Narciso Moreno, miembro de la asociación, han registrado pocas visitas porque “la laguna tiene un nivel muy bajo para asuntos de pasear en lancha. Hay que caminar como cien o doscientas varas para poder navegar”.
Moreno aseguró que en la parte más honda, la laguna de Moyuá tiene tres metros de profundidad. Sobre la afluencia de turistas, aseguró que extranjeros no han llegado, los que han llegado son pescadores de poblados cercanos, como Matagalpa, Sébaco y Ciudad Darío.
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