Tres de cada diez pensiones por vejez que pagó el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social el año pasado fueron reducidas. Y si bien el año pasado se redujo un 30.6 por ciento la entrega de pensión reducida respecto a 2013, este gasto continuó pesando sobre las escuálidas finanzas del Seguro Social, el que cerró con un déficit por 889.7 millones de córdobas, el peor de los últimos 25 años.
El Anuario Estadístico del Instituto Nicaragüense de Seguridad (INSS) de 2014 especifica que “el tipo de pensión más representativo es la de vejez que agrupa el 70.6 por ciento de los casos, de estas un 28.5 por ciento le corresponde a las pensiones de vejez reducida”.
El año pasado el Seguro Social atendía a 147,377 pensionados, de los cuales 104,116 eran por vejez. De este último grupo, 29,314 personas recibían pensión reducida.
Respecto a 2013 —cuando el Gobierno a través de un decreto presidencial decidió otorgar una pensión a aquellas personas de la tercera edad que no pudieron completar las 750 cotizaciones mínimas para optar a una pensión—, el año pasado se aprobaron unas 7,911 pensiones reducidas nuevas.
Ese número de pensiones de este tipo es sin embargo inferior a los 22,300 casos de pensión reducida proporcional que se aprobaron y pagaron en 2013, lo que ocasionó en ese año que en general el INSS incrementara en 166.3 por ciento la entrega de nuevas pensiones.
Aún así, la pensión reducida continuó pesando en la incorporación de nuevos jubilados. De cada diez pensiones que se aprobaron el año pasado, cuatro fueron reducidas. En total, 25,494 personas de la tercera edad se incorporaron a la base de jubilados, 13 por ciento mayor a la de 2013.
El incremento del número de nuevos pensionados contrasta con el pobre aumento de 5.4 por ciento de nuevos afiliados al Seguro Social. En total, 725,014 trabajadores y 30,108 empresas son los que soportan gran parte de la carga financiera del INSS.
EL IMPACTO FINANCIERO
¿Pero qué implicó para las finanzas del Seguro Social la pensión reducida? Para atender a las 29,314 pensiones reducidas, el año pasado este instituto requirió de 585.57 millones de córdobas, incluido el pago del aguinaldo.
El monto anterior es superior a los 188.42 millones de córdobas (incluido el pago de decimotercer mes) que se necesitaron en 2013, según el anuario estadístico del Seguro Social correspondiente a ese año, disponible en el portal electrónico de esta institución. La pensión reducida se empezó a pagar por primera vez a partir de agosto de 2013.
Pero atender esta pensión reducida no solo implica facilitar cada mes un ingreso a los jubilados, sino también gasto en atención médica y social. Muestra de ello es que de las 62,913 órdenes de lentes que concedió el INSS el año pasado, 9,033 fueron para los pensionados de este tipo.
Adelmo Sandino, investigador de Gobernanza e Inclusión Social del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp), propone que para darle aire a las finanzas del Seguro Social se destine parte del ahorro por cinco mil millones de córdobas que generará la reducción de la factura petrolera, el menor gasto en las instituciones del Estado en combustibles y energía, así como una reestimación de los ingresos fiscales, entre otros.
Por su parte, durante la presentación del primer Informe de Coyuntura Económica 2015 de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), se expuso ayer sobre las débiles finanzas del INSS como “preocupante” por la “manera bastante rápida en que se han venido deteriorando” .
Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de Funides, dijo que muestra de que la situación del Seguro Social debe ser inquietante es que el hueco financiero del año pasado fue cuatro veces mayor al déficit de 2013. Chamorro manifestó que no debe descartarse una segunda reforma paramétrica para equilibrar la situación financiera del Seguro Social.
Chamorro explicó que los datos oficiales evidencian que los ingresos del INSS sí se han incrementado como efecto de la reforma paramétrica que elevó en un punto porcentual la cuota patronal en 2014, por el reconocimiento de la deuda histórica del Gobierno Central con el Seguro —el año pasado se abonaron unos 9.6 millones de dólares de una deuda de quinientos millones de dólares— y el incremento de los cotizantes activos en 5.4 por ciento el año pasado.
“Eso hace que los ingresos del Seguro aumentaran 16.5 por ciento el año pasado, pero los gastos totales se incrementaron 21 por ciento donde las remuneraciones a los empleados creció 27 por ciento, las prestaciones sociales se elevaron 21 por ciento y las compras de bienes y servicios un veinte por ciento”, expuso Chamorro.
Insistió en que esa situación es preocupante porque “los sistemas de seguridad social no cambian de la noche a la mañana y ese gran déficit es señal que más reformas, más tarde o temprano, tendrán que ser necesarias para buscar el equilibrio”.
Pese a la presión que ejerce actualmente la pensión reducida, la Unión Nacional del Adulto Mayor (UNAM) introdujo en la Asamblea Nacional una iniciativa de ley para pedir una mejor pensión mínima reducida y ampliar la cobertura de beneficios. Esta iniciativa ayer pasó a la comisión correspondiente para su evaluación.
NO VEN EFECTO
Eduardo Montealegre, exministro de Hacienda y presidente del Partido Liberal Independiente (PLI), opinó que el déficit financiero del INSS “da la impresión o que la reforma paramétrica no funcionó o que lo que se recaudó fue exclusivamente para aumentar salarios de los trabajadores del INSS o para aumentar los gastos corrientes”.
Para Montealegre el sector privado y público debe poner atención a fin de encontrar una salida a la crisis financiera del INSS porque “posiblemente sea el mayor problema que tengamos en el futuro en Nicaragua”.
COSEP TOMA DISTANCIA
La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social y el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) encuentran la causa del deterioro del Seguro la decisión del Gobierno de pagar una pensión reducida a miles de jubilados que no completaron las 750 semanas de cotización que manda la ley.
José Adán Aguerri, presidente del Cosep, estima que al término de este año el Seguro Social estará pagando más de 35 mil pensiones reducidas. El representante empresarial insistió en que el Cosep no aceptará negociar con el Gobierno una nueva reforma paramétrica porque ya recae sobre el empresariado el incremento de tres puntos porcentuales de la cuota patronal acordada en la reforma pactada en 2013.
Según Aguerri los análisis hechos en el consejo directivo del INSS —-donde Cosep tiene un representante— sostienen que la inyección de recursos por el aumento del punto porcentual patronal en 2015 ayudará “a que al final de este año veamos una situación diferente”, es decir se retomará el equilibrio.
“Al final el sector privado es quien ha tenido que asumir en sus hombres esta decisión política”, agregó, porque el incremento del aporte patronal cubre el pago de las pensiones reducidas.
“Ya el sector privado dio lo que tenía que dar (…) No hay ningún otro ajuste de parte de la patronal ni lo habrá en el corto ni mediano plazo”, aseguró.
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