Leía en el último número de Selecciones un artículo que afirma que la felicidad no es como la pintan. Una reciente investigación demuestra que la gente feliz encuentra alegría en recibir y la que lleva una vida con sentido, en dar.
Esto ayuda a despejar una duda que desde hace algún tiempo he tenido, sobre cómo es posible, según algunos estudios, que un país en el segundo lugar de pobreza en América Latina, con un alto índice de desempleo, carente de institucionalidad, desarrollo sostenible y donde la mitad de sus habitantes quiere emigrar, aparece en la lista de los países mas felices del mundo .
Dichos estudios afirman que la felicidad consiste en no tener preocupaciones ni estrés, a lo cual el artículo mencionado aclara que también los animales son capaces de sentir felicidad cuando sus necesidades e impulsos están satisfechos. Revisando el calendario de mi país, encontré que quizás gran parte de la falta de preocupaciones y estrés es porque somos una nación con más días feriados y festivos a los cuales, hay que sumar los encajonados o cuando hay que suspender las labores por la falta de buses urbanos por actividades partidarias.
Igualmente, somos uno de los países con más fiestas patronales, algunas de ellas hasta de tres meses, con derroche de jolgorio, bacanales, amanesqueras, chinamos, cohetes, bombas, morteros, corridas de toro, desfiles hípicos, folklore, festivales, concursos, ferias maleconeras, etc.
También ayuda a ahogar las preocupaciones y el estrés, el alto consumo de bebidas espirituosas, ahora incluso estimuladas por motivadoras promociones de algunas empresas de tarjetas de crédito que ofrecen hasta cincuenta por ciento de descuento en consumo en bares y restaurantes para fechas especiales, aumentando el saldo deudor, sin el temor que sus nombres después aparezcan en las listas de morosos que mes a mes publican los diarios.
De esta manera se aporta a la felicidad de los nicas y nos hacen olvidar nuestras preocupaciones a lo que hay que sumar las promociones de los cubetazos, barras libres, o la medias preñada, y otras, con la advertencia en cada envase que este producto es dañino para la salud, como también a la economía del país por la cantidad de pacientes que atienden los hospitales públicos producto de conductores borrachos con el dolor imborrable de tragedias familiares.
De acuerdo con el artículo, se es feliz cuando se recibe algo. En buen nica cuando se carga un bate de aluminio o es invitado a una reunión social bajo la sabia filosofía de “aprovecha Macario, que esto no es diario”.
En otras palabras, los nicas tenemos bien ganado estar en la lista de los países mas felices porque siempre estamos recibiendo algo, desde una lamina de zinc, un chanchito, una gallina, una recomendación política, bonos solidarios o salarios adelantados, aunque vivamos “coyol quebrado, coyol comido ” pero sin estrés y preocupaciones.
El artículo concluye afirmando que hay personas que no necesariamente son felices siempre. Son las que disfrutan la vida con sentido o sea que tienen un propósito y se sienten mas satisfechas. Son más humanas y se dedican más a “dar” que “recibir” porque en la vida hay algo más bueno que la simple búsqueda de la felicidad.
Ahora sí entiendo porqué los nicas somos un pueblo feliz, más felices que muchos europeos. Lecciones que aprender ¡Cosas veredes amigo Sancho !
El autor es periodista y abogado
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A