La disminución del nivel de las aguas de la laguna de Asososca ha sido más acelerada que en años anteriores, esto pone en peligro el nueve por ciento del suministro de agua potable que aporta esta fuente superficial a Managua.
Una situación similar experimentan el sistema de lagunas de Moyuá, Tecomapa y Las Playitas, en Ciudad Darío, Matagalpa.
Ese sistema de lagunas ha disminuido su volumen de agua considerablemente.
PELIGRO DE CONTAMINACIÓN
Para Sergio Gómez, del organismo Agua y Saneamiento, el principal peligro es que si el acuífero es sobreexplotado, por su comunicación con el lago Xolotlán, corre el riesgo de que el agua del lago se cruce y la calidad del agua de la laguna no sea la misma.
“Se debe controlar el nivel de agua para evitar la sobreexplotación, la laguna es como un pozo abierto que debe mantener un nivel, porque como tiene vasos comunicantes, si su nivel baja va a entrar agua para equilibrarlo y es un riesgo”, sostuvo Gómez.
En Moyuá, la experta en recursos hídricos Thelma Salvatierra identificó dos grandes problemas: el incremento de las temperaturas que producen una elevada evapotranspiración del agua y la extracción desmedida de agua para agricultura.
Salvatierra, quien trabaja en un proyecto en Moyuá, explicó que los humedales, por ser cuerpos de agua de poca profundidad, tienden a secarse más rápido en condiciones como las actuales, con altas temperaturas y cero lluvia.
“Es normal que todo humedal evapore más agua de la que recibe por precipitación, entonces se habla de ciclos de diez a 12 años en los que los humedales se pueden secar. Pero ahora lo que hemos visto son actividades agrícolas muy intensas en la zona, están sacando más agua de la que el humedal puede contener y por eso se está secando más rápido”, explicó Salvatierra.
CON LA LLUVIA SE PUEDEN RECUPERAR LAS LAGUNAS

LA PRENSA/ O. NAVARRETE
Asososca, ubicada al oeste de la capital, produce un promedio de siete millones de galones diarios de agua potable y su protección y conservación está a cargo de la Empresa de Acueductos y Alcantarillados (Enacal).
“Recordemos que el año pasado llovió poco, no tuvo recarga, no recuperó su nivel porque hubo un déficit de precipitación y si este año no hay mucha lluvia va a disminuir su nivel y por ende va afectar en el suministro de agua”, dijo Gómez.
En el caso de Moyuá, la Alcaldía de Ciudad Darío, el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales y la Asociación de Pobladores de Moyuá elaboraron conjuntamente, y con el apoyo del Centro para la Investigación de los Recursos Acuáticos, un plan de manejo para el sistema de humedales, aunque la deforestación en los cerros cercanos es un problema que aún no se ha remediado.
La recuperación de Moyuá es posible, ya pasó por un periodo de sequía en 2006 y se logró recuperar, la esperanza está puesta en que este año se produzca un “buen aporte de lluvia”, según Salvatierra.
Sumado a lo que pueda aportar la lluvia, Salvatierra consideró necesario “poner control en los productores para que utilicen menos agua o se establezcan sistemas de riego por goteo para que la extracción de agua sea menor”.
2011 en noviembre de ese año, el sistema de lagunas Moyuá, Las Playitas y Tecomapa, se convirtió en el noveno humedal nicaragüense, reconocido por la Convención Ramsar.
CÓMO CUIDAR ASOSOSCA
Ruth Selma Herrera, expresidenta de la Empresa Nicaragüense de Acueductos Alcantarillado (Enacal), indicó que se deben ejecutar acciones más eficientes, porque Asososca es un cuerpo superficial que requiere un buen manejo.
“Se debe cuidar la zona de descarga, técnicamente hay que hacer obras ambientales para mejorar la recarga y cuidarla de los desechos. En mi tiempo hasta hicimos un Museo de la Laguna para informar y educar a la población, se puede hacer muchas cosas”, comentó Herrera.
Otro problema es la explotación arenera en el cerro Motastepe, que debido a la cercanía con la laguna la afecta con el sedimento y eso hace que la laguna pierda profundidad y disminuya su nivel de agua, explicó Herrera.
“Hace años se hizo un muro, pero no es suficiente, siempre hay problemas con la explotación del cerro, porque todo el sedimento va a parar a la laguna y no se ha hecho nada para frenar la situación”, sostuvo.
La labor primordial —según Herrera— es reforestar antes que llegue la estación lluviosa.
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