El pasado viaje a España recorrimos la llamada ruta del Quijote en la región autonómica de Castilla —La Mancha, la terminamos al día siguiente en la ciudad de Ávila, llamada la ciudad amurallada para defenderse de los ataques de los moros y judíos.
Después de visitar su imponente Catedral que data del año 1310 y en donde se encuentran los restos de Santa Teresa de Ávila, visitamos una de las principales librerías de la localidad. Allí vimos que el Quijote se vendía en varios idiomas. En la librería había pocos clientes, el librero que me atendió me dijo que era día de semana pero que en verano y fines de semana el flujo de turistas es mayor. También me dijo que los turistas alemanes eran quienes más adquirían el libro del Quijote, siguiendo los franceses, ingleses, portugueses y por último los turistas latinoamericanos.
Los latinos son los que compran menos ejemplares del Quijote, quizás porque ya han adquirido el libro en sus países de origen. Me dio a entender no tener muy buen concepto del grado cultural de los latinos. Le contesté que en Latinoamérica se honraba la memoria de Cervantes al celebrarse el Día del Libro precisamente en el aniversario del natalicio de Cervantes, precisamente el día 23 de cada mes de abril, lo que se acompaña con actos alusivos a Cervantes en las librerías, casas de cultura y los institutos hispánicos existentes en cada país. Me dijo que a su juicio México era el país que más honraba la obra de Cervantes, al afirmar que se presenta con regularidad en las principales ciudades de España el Cuadro Dramático del Festival Cervantino de la ciudad de Guanajuato, México y que tuvo oportunidad de ver una presentación de Los entremeses cervantinos por dicha compañía de teatro.
A la pregunta que cuáles eran los libros de autores de América Latina que más se vendían me contestó que los más demandados eran Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez y en menor cantidad Jorge Luis Borge y Pablo Neruda. Le pregunté que si había oído hablar de los libros de Sergio Ramírez, Gioconda Belli y Ernesto Cardenal, contestó que sabía de ellos por los periódicos y haberse presentado en la Feria del Libro de Madrid, añadió que cuando termine algunas lecturas pendientes quiere leer El pergamino de la seducción, de Gioconda Belli, por ser la biografía de un personaje español, cual es Juana la Loca, escrita desde el punto de vista feminista.
Después le preguntamos sobre la situación económica de España y casi agobiado me dio su “opinión” hace unos años un grupo de banqueros, constructores y financieros en complicidad con funcionarios del gobierno en turno afectó seriamente la economía, hubo más de tres millones de desempleados, estuvimos peor que en tiempos de Franco, por lo menos en ese entonces la gente tenía garantizado la alimentación.
“Los españoles son un pueblo digno y trabajador que ha tenido que tragar en silencio su sufrimiento y frustración. La situación era para rebelarse pero los españoles sabemos que esa no es la solución”.
“Imagínate, continuó, España fue el centro del mundo en el siglo XV, financiamos y descubrimos América y las arcas se nos llenaron del oro traído por los conquistadores, le declaramos la guerra a Inglaterra con la Armada Invencible, las artes florecieron en el renacimiento español, y míranos ahora… pensar que estamos con la mano extendida rogándole a parte de los europeos que nos alivien la deuda”.
Como despedida le expresamos que teníamos una gran admiración por la cultura española, por su gente y orgullosos de hablar esa maravillosa lengua que es el español: el idioma de Cervantes.
El autor es economista