En la carta que el procurador Estrada hiciera pública recientemente a través de un medio de comunicación, hace referencia a una serie de acontecimientos a los que he tenido que enfrentarme para hacer valer mis derechos constitucionales.
Lastimosamente en dicha carta, lo hace recurriendo a medias verdades, medias mentiras y mentiras completas. Más de setecientas palabras ocupó para tratar de denigrarme, algo que jamás logrará, porque Milton Arcia puede explicarle a él, a su gobierno y al pueblo, el origen hasta del último centavo y bienes que poseo. Algo que dudo mucho podrían hacer varios funcionarios de este gobierno.
Como dije anteriormente, en su carta habla de todo menos de lo que debería hablar, o sea explicarle a los nicaragüenses que lo acusan de sacarse de la manga un decreto extemporáneo con el exclusivo propósito de encubrir el abuso de autoridad y violación al derecho de propiedad privada e ilegal arresto del que fui objeto el pasado Viernes Santo. Al señor Hernán Estrada se le inculpa de encubrimiento, estelionato, ocultamiento, de abusar de su cargo no solo contra mí, sino también en contra otros muchos nicaragüenses y extranjeros que han caído en sus garras.
En el caso específico del hotel de mi propiedad, ubicado en la isla de Ometepe, que fue destruido violando cuanta ley y precepto constitucional existe, el señor Estrada mejor que nadie sabe quien es el autor intelectual y los actores materiales de semejante aberración y abuso de autoridad. Pero duerma tranquilo, ni el pueblo de Nicaragua ni yo jamás le pediremos que lo haga público, porque conocemos su calidad moral. Por lo que no voy a gastar una sola palabra en contestar sus embustes. Pero sí voy a hacer del conocimiento de mi pueblo las razones y origen de la persecución gansteril contra mi persona.
El edificio y puerto que construí en el Lago de Managua lo hice apegado a estricto derecho, ya que me fue otorgado por 17 años por el exalcalde, Nicho Marenco, a quien agradezco el haber dicho en una entrevista que era una barbaridad lo que me estaban haciendo y que Milton Arcia fue el primero en haber creído en un lago que en ese momento todavía hedía a heces. Mi inversión en el lago Xolotlán superaba el millón de dólares, pero fui indemnizado después de muchas vejaciones y violaciones de mis derechos, por mucho menos de la cantidad invertida, que fue valorada a solicitud suya por Centroamericana de Protección Industrial SA (Capisa), dando un valor de reposición de 1,264,753.70 dólares.
En cuanto al hotel que fue destruido por varios funcionarios del gobierno el pasado Viernes Santo, este ya se encontraba en construcción cuando fue creada la Ley de costas y a la fecha contaba con todos los permisos requeridos. Por lo que su demolición sin previa notificación es una acción que el mundo entero ha repudiado y prueba de ello es que el video de mi arresto y la demolición de mi propiedad ha sido visto más de un millón de veces en las redes sociales, más los epítetos que no querían saber, el señor Hernán Estrada, el director de puertos y su gobierno, se han ganado por dicha acción.
Para finalizar deseo hacer del conocimiento del pueblo de Nicaragua, de la comunidad internacional acreditada en nuestro país y del mundo entero, que a la fecha me encuentro enfrascado en agotar todas las acciones legales que la ley me permite, para resarcir el daño moral, psicológico y material del que he sido objeto. Estoy consciente que corro el riesgo de que mi reclamo no encuentre eco en el actual sistema de “justicia”. Pero tenga la certeza, señor procurador, que los culpables de los delitos cometidos contra mi persona y contra el derecho de propiedad privada pagarán, en este gobierno, en el otro o en el que venga después del otro, pero pagarán.
El autor es empresario privado.