Legislar no es aprobar normas jurídicas copiadas de otros países, o inventar normas sacadas de la manga de la camisa para solucionar problemas; legislar supone conocer a fondo el problema que se quiere resolver y contar con todos los medios y mecanismos para que esa nueva norma pueda beneficiar a la mayoría de la población.
En este país hemos visto improvisaciones en una nueva ley, un caso connotado es la no prórroga en su momento de la Ley de Identidad Ciudadana, ello era algo obvio; sin embargo contra toda lógica un ente estatal mantenía que no habría prorroga, sin pensar el perjuicio que podría tener a millares de ciudadanos.
Una norma puede ser muy útil y contribuir a la paz social de un país, pero si no se cuenta con los medios para su cumplimiento sin lesionar derechos de los ciudadanos, su tiempo y situación económica, no solo no es viable sino que se convierte en un bumerán en contra el mismo Estado; ejemplo claro de ello es la inspección mecánica y de gases de los vehículos motorizados del país, con tantos vehículos y con tan pocos talleres autorizados a realizar tal inspección, más que una norma reguladora y protectora de la ciudadanía pareciera que se convierte en un simple negocio de adquisición de ingresos tanto de los talleres como por las multas que generan.
Totalmente de acuerdo en que no se debe conducir tomado de licor; no obstante, imponer multas exageradas no va a resolver el problema, ya lo había dicho anteriormente y se ha confirmado con mayor incidencia de casos de personas tomadas de licor que han ocasionado pérdidas de vidas y daños materiales, y tal como se dijo se ha vuelto una ley recaudatoria y no previsora de accidentes de tránsito.
Está aprobada una Ley de Servicio Civil, una de Contencioso Administrativa, otra de la Niñez y adolescencia, por allá una de transparencia administrativa e información veraz, hace tiempo una de protección del medio ambiente, sin que ninguna de ellas cuente con los recursos, personal y mecanismos para su aplicación eficiente, son como dice el pueblo , papel mojado, sin ningún cumplimiento.
Otras leyes dejan tantos vacíos, que permiten interpretarla en perjuicio de la ciudadanía, ya no rige la norma legal sino el arbitrio del funcionario y por ende cada día ponen requisitos nuevos inventados o no para atrasar y obstaculizar al que intenta trabajar y producir. El colmo a que hemos llegado es que la venta del papel sellado y timbres fiscales, monopolio del Estado, se hace negocio con la complicidad de funcionarios ya que particulares venden un papel de diez córdobas, hasta en cincuenta córdobas, dado que ninguna administración de rentas lo tiene en existencia, pero si particulares que lo revenden. En el Código Penal de 1974, esa conducta era delito, fue suprimido en el nuevo código penal.
La creación de toda norma debe prever las implicancias, consecuencias, costos de aplicación y velar dentro de lo posible la protección del ciudadano. El nuevo Código de Familia con aspectos modernos, pero con muchos principios, propios de declaraciones, al igual que la Constitución Política que declara que los nicaragüenses tienen derecho a una vivienda digna, cómoda y segura, lo que no garantiza en modo alguno ese derecho, faltaría reglamentar como se obtiene esa vivienda, forma de obtenerla y condiciones para su obtención.
Legislar requiere lógica y un poco de matemática para garantizar que lo aprobado vendrá realmente a beneficiar al ciudadano, debe legislarse siempre por su bienestar y no para demostrar el poder y además no crear expectativas o sueños inaccesibles.
El autor es abogado.