Sentarse a la mesa es todo un ritual. Una sensación única que, a veces, pasa desapercibida. Un lugar de encuentro con la familia y los amigos donde poder conversar y disfrutar. Por ello elegirlas tiene que ver con el ambiente que queremos imprimir a nuestro hogar, pero fundamentalmente con la utilidad que queramos darles
Las mesas se transforman en un juego de búsqueda para ofrecer algo más a cada comedor o zona de estar, de ahí que haya una reinterpretación de este lugar tan especial. Una de las más significativas y que lleva a unir a los comensales con una de las aficiones más populares: el fútbol. Convierte el juego en una mesa cuando es necesario.
Asientos que oscilan como en el parque, basados en la máxima de Bernad Shaw: Envejecemos porque dejamos de jugar. No deje de jugar. Y esta mesa, sin duda, invita a ello. Si lo que pretende es que la luz del sol sobre el pie de apoyo se transforme en un caleidoscopio, la mesa auxiliar diseñada por John Foster es la clave.
Una pieza de apoyo en la que la geometría es la base del diseño, realizada con materiales como silicona o acrílico, una obra de arte en la que la fuerza y el potencial es todo uno para conseguir un accesorio único.
La arquitecta Zaha Hadid diseñó en 2012 lo que llamó Liquid Glacial, una mesa que semeja un arroyo, un glaciar recién descongelado, en el que el agua fluye y nos refresca.
Con una geometría sencilla, pero con una visualidad dinámica que, finalmente, está congelada en el espacio, pero cuyo cristal parece concebir olas y pequeños desagües que descienden y van a parar a sus apoyo: las patas. Una imagen de tranquilidad y movilidad, un contrasentido difícilmente comparable.
El aluminio y el césped son los materiales de los que está hecha la mesa-picnic, PicNYC, creada por arquitecto holandés Haiko Cornelissen, que permite comer en medio de la ciudad como si estuviera en pleno campo.
Desde el estudio del diseñador explican que, en esta mesa tan alternativa de repente el derrame del agua se hace una necesidad en vez de un problema, donde el mantel sobra y las manchas no se hacen presentes, y nada puede romperse.
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