La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, reconoció ayer que los escándalos de corrupción han sacudido al país, pero rechazó cualquier posibilidad de renuncia.
“Soy una convencida de que esta crisis es una tremenda oportunidad para que avancemos en aquellos elementos, vacíos legales o fortalecimiento institucional para que este tipo de situaciones no se vuelvan a repetir”.
Sebastián Dávalos, hijo mayor de Bachelet, es investigado luego de que Caval, la empresa de la que su nuera es dueña del cincuenta por ciento, comprara unos terrenos en el sur de Chile, a través de un crédito por diez millones de dólares que él mismo gestionó ante uno de los dueños del Banco de Chile. Los terrenos luego fueron vendidos a un mayor precio, por un proyectado cambio en el uso de suelo, desde agrícola a residencial, obteniendo Caval una ganancia de casi cinco millones de dólares.
A esto se suma un mediático caso por delitos tributarios y de financiamiento ilegal de campañas políticas que involucra a dos de los conglomerados económicos más importantes del país, el grupo Penta y la minera SQM. Bachelet dijo que los millonarios que han sido arrestados y la investigación a su familia son un refuerzo del compromiso chileno con el cumplimiento de la ley.
Una reciente encuesta muestra que el nivel de aprobación de Bachelet cayó a un ocho por ciento en marzo, para ubicarse en 31 por ciento, el más bajo durante su administración actual y su período anterior (2006 – 2010).
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