¿Qué pasa con el empleo y la economía en Nicaragua?

El 19 de diciembre de 2011, y debido a la condicionalidad del Banco Mundial, se publicó en La Gaceta el “Decreto de aprobación y puesta en vigencia de la Política del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) sobre acceso a Bases de Datos de Censos y Encuestas”.

El 19 de diciembre de 2011, y debido a la condicionalidad del Banco Mundial, se publicó en La Gaceta el “Decreto de aprobación y puesta en vigencia de la Política del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) sobre acceso a Bases de Datos de Censos y Encuestas”.

En este decreto se establece lo siguiente: “La Base de Datos de las encuestas será accesible a los usuarios en la página Web del Inide, para fines exclusivamente estadísticos o de investigación, doce meses después de la finalización del levantamiento de la información”.

En la “fe de erratas” publicada el 21 de diciembre de 2011, no se modificó en lo absoluto este plazo de 12 meses después de la finalización del levantamiento de la información. Sin embargo, al finalizar el I Trimestre de 2015, la última base de datos de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) especializada en el empleo que fue publicada por el INIDE corresponde al IV Trimestre de 2012, después de lo cual cesó por completo de publicarlas.

En el Informe Anual de 2014 del BCN, se dice que de acuerdo a los resultados de la encuesta continua de hogares (ECH), la tasa de desempleo abierto a nivel nacional pasó del 5.3 por ciento en el tercer trimestre de 2013 a 6.7 por ciento en el mismo periodo de 2014, para un incremento de 56 mil personas en desempleo abierto.

Lo que ocurre con el empleo es crucial para el desempeño de la productividad y los ingresos reales. Más allá de lo alarmante que resulta un incremento tan fuerte en el desempleo abierto, lo fundamental es la estructura y la calidad del empleo que se genera.

Hasta el IV Trimestre de 2012 la Encuesta mostraba que el crecimiento del empleo se estaba generando, de manera predominante, en las actividades de menor productividad, principalmente la agricultura, el comercio y los servicios informales, y que siete de cada diez empleos eran informales, de acuerdo con la definición de informalidad según la productividad de los empleos.

La Encuesta mostraba, asimismo, que en términos de categorías ocupacionales el empleo estaba creciendo, principalmente, por el lado de los trabajadores por cuenta propia y los trabajadores familiares sin remuneración. Todo ello apuntaba a un deterioro en la calidad del empleo que genera la economía.

El peso incrementado del empleo de muy baja productividad, en la economía como un todo, presiona hacia abajo la productividad promedio de la economía, que es un promedio ponderado —siendo el factor de ponderación el peso porcentual de las distintas actividades en el empleo total— y la baja productividad promedio determina que el ingreso per cápita promedio del país, sea también muy bajo.

El hecho de que el empleo total haya decrecido en 2014 podría interpretarse en términos de que, de un año a otro, se produjo un incremento intempestivo de la productividad. Es dudoso, porque no se está produciendo proceso masivo o apreciable de modernización tecnológica, de incremento masivo en el capital físico o humano, ni de transformación estructural.

En realidad no puede saberse a qué se debe ese incremento tan fuerte en el número total de desempleados, si a un cambio de metodología de la Encuesta, o a qué otras razones. En ausencia de más información, la que solo podría obtenerse si se publicasen las bases de datos íntegras de la Encuesta, es difícil emitir un juicio.

En todo caso, dado que los pobres no pueden darse el lujo de permanecer desempleados, lo que tendería a incrementarse es el peso del subempleo, con mayor incremento en el empleo que crea la propia fuerza de trabajo para poder sobrevivir. Este drástico aumento en el subempleo contrarrestaría cualquier incremento en la productividad media que supuestamente pudiese haberse alcanzado.

Pero lo cierto es que, ante la falta de transparencia, y la ausencia total de explicaciones creíbles, lo que está ocurriendo con el empleo, y más en general con la economía, se está convirtiendo, cada vez más, en una verdadera caja negra.

*Economista

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