La próxima Cumbre de las Américas (10 y 11 de abril) es la séptima de estas reuniones que se realizan desde 1994 y la primera a la que asiste Cuba, que está en proceso de restablecimiento de relaciones con Estados Unidos, que ahora mantiene fuerte una tensión con Venezuela, tema que amenaza con aguar la fiesta.
Además de estos dos temas, la agenda estará dominada por otros aspectos como el litigio marítimo entre Bolivia y Chile, por lo que se espera sea la cita del diálogo para celebrar la unión y resolver las diferencias.
El presidente panameño Juan Carlos Varela señaló recientemente que las cumbres son espacios para tanto celebrar los logros, como para poder definir las diferencias y poder arreglar esas distancias que separan a los mandatarios, en referencia a la nueva era entre Cuba y EE. UU. y la mala ahora entre este y Venezuela.
Las ya complejas relaciones entre Estados Unidos y Venezuela se agravaron tras las medidas ejecutivas adoptadas a principios de marzo por el presidente Barack Obama, quien declaró en su país una emergencia nacional por la situación en la nación sudamericana, junto con un paquete de sanciones contra varios funcionarios venezolanos.
Esperando apretón de manos
A pocos días de comenzar la cita, los diplomáticos discuten qué tipo de reunión celebrarán Obama y el presidente de Cuba, Raúl Castro. Las opciones van de una simple sonrisa para la cámara, a un diálogo que podría ser histórico.
Los líderes estarán juntos en muchas ocasiones en la Cumbre, dijo la subsecretaria de Estado estadounidense, Roberta Jacobson. Así que habrá interacción con Raúl Castro.
Obviamente es útil tener la posibilidad de tener este contacto y avanzar para poder concretar cosas, abrir embajadas y seguir adelante con nuestra relación, declaró.
Mientras crece la expectativa por este tema, otros países alistan su batería para exponer en la cita continental sus demandas.
En el “ojo del huracán”
El presidente de Bolivia, Evo Morales, ya confirmó que expondrá en la Cumbre y en la reunión paralela de los sectores sociales su demanda marítima presentada en 2013 ante La Haya contra Chile para pedir que este país negocie una solución a su centenario reclamo de una restitución de su acceso al Pacífico, que perdió en una guerra en 1879.
También se prevé que la presidenta argentina Cristina Fernández plantee de nuevo el caso de las Malvinas, tras el reciente anuncio del gobierno británico de un plan para reforzar y modernizar la infraestructura de defensa ante cualquier amenaza que pueda surgir de Argentina, que reclama su soberanía pese a que en un referendo de 2013 sus habitantes decidieron seguir siendo británicos.
Colombia presentará sus avances en el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que se encuentra en el debate de las víctimas y la finalización del conflicto, punto en el que el Gobierno buscará apoyos en la región y así poner fin a más de cincuenta años de guerra con esa guerrilla.
El Salvador, Guatemala y Honduras plantearán su visión sobre la Alianza para la Prosperidad, con la que esperan, como ya lo han expuesto a Estados Unidos, delinear un plan para promover el desarrollo de Centroamérica y frenar la inmigración ilegal al país norteamericano.
700 organizaciones de disidentes cubanos, opositores venezolanos, grupos progubernamentales de todos los países, ultraconservadores y los que defienden la diversidad sexual, entre muchos otros, participarán en el Foro de la sociedad civil.
El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto llega a la cumbre cuando es cuestionado por el manejo de la desaparición de 43 normalistas, a manos del narcotráfico en complicidad con autoridades de Guerrero, en septiembre. La mandataria brasileña Dilma Rousseff se enfrenta al peor escándalo de corrupción dentro de la principal empresa del país, Petrobras, mientras la economía se estanca. En 2014 solo creció un 0.1 por ciento y las proyecciones indican que en 2015 sufrirá su peor resultado desde 1990.
La VII Cumbre de las Américas estará precedida por cuatro foros: de la sociedad civil, la juventud, de rectores y de empresarios, los cuales calentarán el debate en torno a temas sociales, políticos y económicos y entregarán recomendaciones a los gobiernos.
El llamado Foro de la sociedad civil ya ha levantado polémica: mientras sectores de izquierda denuncian que los criterios de selección de los participantes fueron dictados por Washington, los organizadores señalan que ha primado la equidad.
Incluso la supuesta exclusión en esos escenarios de alianzas progresistas de América Latina, en favor de la presencia de grupos de derecha apoyados por Washington, ha sido presentada como una de las razones para la realización de la Cumbre de los Pueblos, que es alternativa a la de las Américas.
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