Desde hace 15 años Ariel Blandón viaja desde Estelí para vender golosinas en los eventos religiosos que se realizan en San Rafael del Norte, Jinotega. LA PRENSA/ A. VÍLCHEZ

De vendedores, playas y rezos

Coronado con bolsas de palomitas de maíz, Ariel Blandón sigue a Jesús Nazareno en el viacrucis. Como en los últimos 15 años, Blandón viajó desde Estelí hasta San Rafael del Norte, Jinotega, para ofrecer maní, chocolates y palomitas a los fieles que llegan al pueblo cada Viernes Santo.

Coronado con bolsas de palomitas de maíz, Ariel Blandón sigue a Jesús Nazareno en el viacrucis. Como en los últimos 15 años, Blandón viajó desde Estelí hasta San Rafael del Norte, Jinotega, para ofrecer maní, chocolates y palomitas a los fieles que llegan al pueblo cada Viernes Santo.

Blandón invirtió 1,500 córdobas y tiene la esperanza de vender al menos el cincuenta por ciento de su mercancía. Él no es el único trabajador informal que aprovecha las actividades de la Semana Santa.

A más de 180 kilómetros de San Rafael del Norte, en la playa de Pochomil, José Fonseca y Manuel Sánchez andan a tuto una orca de hule. Por cincuenta córdobas le toman a los turistas una fotografía con el cetáceo inflable. De jueves a domingo, desde hace 15 años, prueban suerte en los distintos balnearios del país durante la Semana Mayor.

Esta vez les ha ido mal, asegura Fonseca. El sábado sacaron apenas treinta fotos. “La venta ha estado sumamente baja”, tomando en cuenta que ese día llegaron a la playa unas cinco mil personas, calcula.

Desde las 7:00 de la mañana deambulan por la arena y una vez que termine el último día de las vacaciones regresarán a Managua para vender instantáneas en parques, centros recreativos e iglesias.

Alrededor de 19,000 córdobas vendió Alba Luz Zúñiga el jueves, viernes y sábado en Masachapa. Pescados fritos desde 50 hasta 100 córdobas eran su oferta a los turistas en esta temporada.

“Los primeros tres días estuvo bueno”, afirma Zúñiga, quien tiene un puesto a la par de la playa. Ella, como los demás comerciantes de la zona, el resto del año se dedica a comprar y vender pescados crudos. Aún no sabe cuánto ganó durante la Semana Santa, pero desde ya asegura que las ventas, a excepción del Domingo de Resurrección, fueron exitosas.

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